Desarticulan red que simulaba secuestros para extorsionar en Pereira y Dosquebradas

In Eje Cafetero, Judicial
marzo 01, 2026

La operación dejó cinco capturados entre Girardot y Bogotá. Exigían hasta 90 millones de pesos en cada operación.

La estructura citaba a sus víctimas con engaños laborales, las aislaba en zonas rurales y, mientras tanto, llamaba a sus familias para exigir millonarias sumas bajo la amenaza de un secuestro inexistente. De un falso servicio.

Así operaba la red ‘Los Transportadores’, señalada de ejecutar una cadena de extorsiones que afectó a comerciantes y ciudadanos de Pereira y Dosquebradas.

La desarticulación del grupo la confirmó la Policía Nacional, a través de su cuenta oficial en X. Los operativos simultáneos en Girardot y Bogotá dejaron cinco personas capturadas por los delitos de extorsión y concierto para delinquir.

Entre los detenidos se encuentra alias ‘Jefer’, identificado por los investigadores como presunto cabecilla y dinamizador de las exigencias económicas. De acuerdo con el expediente, la organización utilizaba las modalidades conocidas como ‘falso servicio’ y ‘falsa encomienda’.

¿Cómo engañaban?

El primer paso consistía en contactar a conductores, transportadores informales o comerciantes con supuestas ofertas laborales o solicitudes de traslado de mercancía. Una vez aceptaban el encargo, eran citados a puntos apartados en zonas rurales de Risaralda.

Con la víctima incomunicada o en trayecto hacia el lugar acordado, los integrantes de la red se comunicaban con familiares y allegados. Les aseguraban que habían secuestrado al pariente y que, para evitar represalias, debían consignar sumas que oscilaban entre $10 y $90 millones.

Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación apunta a que parte de la operación era coordinada desde un establecimiento carcelario. Según fuentes oficiales, al menos uno de los implicados articulaba llamadas y presiones desde prisión.

Alias ‘Jefer’, señalado como articulador principal, habría sido el encargado de distribuir funciones, seleccionar objetivos y definir montos. El grupo, al parecer, tenía una estructura con roles definidos para la captación de víctimas, intimidación telefónica y recepción de recursos.

En varios casos, las víctimas lograron comunicarse con sus familiares. Sin embargo, en algunos episodios el miedo y la presión psicológica llevaron a que los allegados realizaran transferencias antes de confirmar la amenaza.

La investigación incluyó interceptaciones telefónicas, seguimientos y análisis financieros. El rastro del dinero permitió establecer conexiones entre los capturados y movimientos bancarios sospechosos, así como identificar patrones repetitivos en las llamadas extorsivas.

La Policía reiteró que este tipo de modalidad no implica retención física, sino engaño y manipulación emocional para obtener pagos rápidos. En la mayoría de los casos, las víctimas no estaban privadas de la libertad, sino desorientadas o en tránsito hacia lugares apartados.