Documentos revelan el uso de tarjetas en nueve compras y la venta de varios objetos tras el homicidio.
La secuenciadelictiva se activó con un encuentro que pactaron entre la víctima y uno de sus homicidas. Jorge Mario Morales Taborda, extrabajador de la empresa Chevrolet, presuntamente llegó a un hotel ubicado en la vía Pereira – Dosquebradas. Allí, según la Fiscalía, ocurrió el ataque con arma de fuego.
Por esta razón, un juez envió a prisión a René Antonio Márquez Pérez y Carlos Mario Zúñiga Rivas. Ambos serían los responsables del asesinato del contador de 55 años al que también despojaron de sus pertenencias.
El caso, según el expediente, combinó engaño, aprovechamiento económico y ocultamiento del cuerpo tras el crimen que supuestamente ocurrió el pasado 24 de octubre de 2024 en Dosquebradas (Risaralda).
Tras el homicidio, René Antonio Márquez habría abandonado el lugar en la camioneta del contador, lo que dio inicio a una ruta que sacó el caso del departamento y lo conectó con el Valle del Cauca.
La investigación indica que Márquez Pérez y Zúñiga Rivas se desplazaron juntos hacia el occidente del país. Llevaron el cuerpo en el vehículo y en el trayecto, lo arrojaron al río Cauca. Dos días después, las autoridades hallaron el cadáver a la altura del municipio de La Victoria.
El rastro financiero
El expediente judicial detalla que, tras el crimen, los investigados habrían convertido el hurto en el objetivo final. La Fiscalía documentó la venta del teléfono celular y de otros objetos personales de la víctima, así como el uso de tarjetas bancarias en nueve oportunidades para realizar compras en distintos establecimientos.
Ese rastro financiero, según la Fiscalía, permitió reconstruir tiempos, trayectos y responsabilidad. Asimismo, el GAULA de la Policía Nacional y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), cruzaron movimientos bancarios, registros de cámaras y testimonios para cerrar el cerco probatorio.
Con esas pruebas, se ejecutaron las capturas: Márquez Pérez cayó detenido en Dosquebradas y Zúñiga Rivas en Zarzal (Valle del Cauca). Ambos, en operativos independientes coordinados por la Fiscalía Seccional Risaralda.
En audiencia, el ente acusador imputó homicidio y hurto calificado, ambas conductas agravadas, además de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego. Zúñiga Rivas aceptó los cargos, mientras que Márquez Pérez no los admitió.
Al sustentar la solicitud de detención preventiva, el fiscal del caso señaló que la privación de la libertad en centro carcelario era necesaria para proteger a la sociedad. El juez acogió la petición y ordenó medida de aseguramiento intramural para ambos imputados.
