Los hechos habrían ocurrido entre 2004 y 2005. Tras la audiencia de imputación de cargos, el presunto agresor negó el delito.
El caso de H.J.H.A. es algo más que una secuela de terror. La historia de un hombre que como padre traicionó los vínculos sanguíneos más sagrados y convirtió el hogar de sus hijas en una verdadera pesadilla. La Fiscalía General de la Nación narró cada detalle de los actos que cometió y que hoy lo muestran como un depredador sexual sin escrúpulos.
Ahora, el hombre de 62 años enfrenta un proceso penal por el delito de abuso sexual con menor de 14 años, en concurso homogéneo y sucesivo con circunstancias de agravación. Las víctimas, no eran más que el fruto de una relación familiar.
Natural de Puerto Boyacá y trabajador de la construcción. El acusado no aceptó los cargos, pese a que un fiscal narró los hechos con la misma crueldad con la que el hombre los cometió entre los años 2004 y 2005, cuando sus hijas tenían entre 11 y 12 años.
La audiencia quedó grabada en la plataforma de la Rama Judicial, allí se muestra un relato fuerte. Sin escrúpulos. Con detalles del abuso que habría ocurrido en una finca de la vereda La Bananera, en la ciudad de Pereira.
El agresor para ese entonces convivía con sus dos hijas (J.P.H.C. y L.J.H.C.), así como con su compañera sentimental y madre de ambas niñas.
En su relato, el Fiscal dijo que el hombre habría aprovechado los momentos en que se encontraba solo con la víctima, la menor de sus hijas. “Le decía que jugaran a la lucha y se excusaba en estos juegos para realizar actos de connotación sexual”.
Al principio, todo consistía en tocamientos. “Pellizcos en los senos por encima de la ropa”. Según, estos hechos ocurrían a diario en distintas partes de la finca, cada vez que la víctima menor de edad llegaba de la escuela.
La historia se puso peor
Para el año 2005, la situación se agravó. Lo que hacía el hombre con su propia hija ya no sólo consistía en tocamientos, sino que le agarraba las manos a la niña y él mismo se las llevaba hasta su miembro sexual.
“La obligaba a acariciarlo y le decía frases como: ‘ay me lo está haciendo parar’”, narró el fiscal en plena audiencia. También dijo que en ese momento la niña no comprendía la gravedad de las conductas de su padre, debido al entorno en el que creció.
Supuestamente, la víctima acudía a una escuela donde no le enseñaban sobre las partes íntimas de su cuerpo, desconocía el aspecto del miembro reproductor masculino y no contaba con ningún tipo de educación sexual. “De esta situación se aprovechó el progenitor”, dijo.
También en el año 2005, el presunto agresor habría esperado un momento en el que se encontraban solos en casa “para introducirle su mano por el pantalón y penetrarla con sus dedos (…)”, contaron en la audiencia.
Las sospechas comenzaron cuando la víctima comenzó a sentir temor por su padre, mostraba su rechazo llorando y el ambiente del hogar se llenó de maltrato por parte del padre, quien, según el relato, además golpeaba a las menores y a la madre.
“Las amenazaba. Le decía que si ella llegaba a contar algo le iba a desgraciar la vida a su madre y que se iban a quedar solas y así la mantuvo durante mucho tiempo”, completó el ente acusador.
El presunto abusador negó los cargos. Ahora, en caso de que lo hallen culpable, podría pagar entre 12 y 20 años de prisión.
