¿Se acabaron Los Rebeldes? O acaso es un logro de las autoridades

In Especiales
octubre 16, 2025

La estructura que alguna vez controló expendios, sicarios y armas, se encuentra fracturada y sin recursos económicos.

La guerra que durante más de un año desangró a Pereira y Dosquebradas se acerca a un punto de quiebre. La caída de jefes visibles y la rendición del hombre que movía el dinero debilitaron por completo a la disidencia conocida como Los Rebeldes. Algunos soldados operan en silencio, pero el poder, las armas y el miedo que impusieron, hoy se disuelve entre capturas, traiciones y silencio.

Pero también fue importante la acción policial que, desde marzo, consolidó una nueva estrategia de la Policía Metropolitana, que de una u otra manera sirvió para enfrentar a los dos grupos delincuenciales. El resultado: Los Rebeldes se fragmentaron o simplemente terminaron por absorberse.

Hace poco más de un año estalló la guerra entre Cordillera y Los Rebeldes. En ese proceso, el área metropolitana alcanzó cifras de violencia que estremecen. En lo corrido de 2025, las autoridades suman 182 homicidios en Pereira y 75 en Dosquebradas, para un total de 257 muertes violentas.

El año anterior, en doce meses, las cifras cerraron en 143 y 55 respectivamente. La diferencia explica la intensidad de un conflicto que no sólo fue por territorio, sino por venganza, dinero y traición dentro del mismo crimen organizado.

¿Cómo empezó todo?

Un informante que habló con Noticias 360 Digital dijo que el nacimiento de Los Rebeldes se remonta a mediados de 2023, cuando alias Gaspar, Pipe A y Lalo decidieron apartarse de la estructura criminal de Cordillera.

Según, los tres eran mandos medios de confianza, encargados de finanzas, operaciones y enlaces en barrios clave de Pereira. El quiebre, al parecer, se dio por inconformidad con las órdenes de homicidio dentro de la estructura y por disputas sobre el control de los expendios de drogas como el tusi.

En una reunión clandestina, los tres hombres habrían sellado la ruptura. “No querían seguir obedeciendo a la gerencia (jefes de la banda) ni matando pupilos sin sentido. Querían su propio poder”, contó la misma fuente.

Fue entonces cuando nació la nueva disidencia. El nombre de Los Rebeldes no lo escogieron ellos: se lo impuso la misma Cordillera, en tono de burla, cuando comenzaron a circular comentarios que advertían que un grupo se había salido de la línea.

El ascenso y el poder en las sombras

A partir de ese momento, Los Rebeldes comenzaron a consolidarse en sectores de Cuba, Samaria, Dosquebradas y Villasantana. El liderazgo visible lo asumió Andrés Londoño Giraldo, también conocido con el alias de Lalo, un hombre con pasado violento y cercanía con varios expendedores.

Pero las verdaderas decisiones las tomaban Gaspar, el cerebro financiero, y Pipe la A, el jefe militar y reclutador. Del primero sólo se sabe se sabe que se llama Juan Carlos, oriundo del Valle del Cauca.

Durante al menos seis años habría sido uno de los hombres más discretos y calculadores del crimen urbano entre Pereira y Dosquebradas, movía dinero de extorsiones y microtráfico a través de empresas fachada.

Por su parte, Pipe A, que presuntamente responde al nombre de Andrés Felipe Acevedo Correa era conocido por su cercanía con jóvenes gatilleros, a quienes reclutaba en comunas vulnerables. En el terreno era temido por su carácter violento y su habilidad para moverse sin dejar rastro.

El punto de quiebre: el asesinato del hijo de Gaspar

El 10 de agosto de 2025 marcó el principio del fin. Ese día, asesinaron a Cristian Felipe Velásquez Mejía, hijo de Gaspar, le propinaron múltiples disparos en el casco urbano de Cartago. El joven, de 19 años, acababa de subirse a un Mitsubishi rojo con placas de Dosquebradas cuando varios sicarios lo interceptaron.

El crimen, que inicialmente parecía un ajuste de cuentas más, sacudió los cimientos de Los Rebeldes. Una fuente judicial asegura que Gaspar interpretó el ataque como un mensaje directo de sus enemigos. Al día siguiente, decidió entregarse voluntariamente a las autoridades.

Lo quebró el dolor. Sabía que, si no se entregaba, lo mataban a él también y llevaban como un año buscándolo”, dijo el informante. Con esa entrega, la organización perdió a su principal financiador. El flujo de dinero se cortó y la estructura empezó a desmoronarse.

Capturas, traiciones y silencios

Tras la caída de Gaspar, la Policía Metropolitana intensificó los operativos en Pereira y Dosquebradas. En pocos meses completaron la captura de 27 sicarios de Los Rebeldes, incluida alias La Negra, encargada del control en varios barrios de Villasantana.

Otros cabecillas corrieron peor suerte: Chemo asesinado, alias Panda se replegó para evitar enfrentamientos con Cordillera. Fuentes de inteligencia aseguran que algunos expendedores intentaron reorganizarse, pero sin financiamiento ni mando central, la estructura colapsó.

La guerra que desbordó a Pereira

La confrontación entre Cordillera y Los Rebeldes suma más de 400 muertos en menos de dos años y aún quedan retazos de la confrontación. Los enfrentamientos también dejaron desplazamientos, amenazas y desapariciones.

La guerra fue tan intensa que llegó a tener un promedio de 2 homicidios cada tres días. El conflicto también expuso la infiltración de los llamados “narcos privados”, grupos de poder económico que usaron la violencia local para lavar dinero, financiar armas y abrir rutas mientras financiaban a los dos grupos.

La caída del mito

Hoy, con Gaspar bajo custodia, Lalo detenido y Pipe la A prófugo, Los Rebeldes son apenas un eco en las calles. La estructura que alguna vez controló expendios, sicarios y armas, se encuentra fracturada y sin recursos.

Pero la preguntan que todos se hacen es ¿Se acabaron Los Rebeldes? La respuesta parece afirmativa. Mientras, alias Gaspar prendió el ventilador ante la Fiscalía en Bogotá. Ahora se espera que este proceso pronto comience a mostrar nuevios capítulos.