Un hogar para adultos mayores en Pereira opera en medio de la humedad, el deterioro y el silencio de las autoridades.
Los techos están mojados. Las paredes también muestran signos humedad y el olor a encierro lo cubre todo. El establecimiento está ubicado en La Bananera, corregimiento de La Florida. Allí viven cerca de 83 adultos mayores en condiciones que comienzan a rayar con el abandono institucional.
La situación no es nueva. Durante meses, el estado del inmueble había pasado desapercibido para los entes de control, hasta que una denuncia ciudadana lo sacó a la luz. Un líder comunitario, encendió la alarma: el techo está cediendo y nadie hace nada.
Fue sólo entonces cuando llegaron las visitas. El pasado lunes, a las 08:30 de la mañana, funcionarios del Ministerio Público visitaron el centro, en medio de una jornada rutinaria que esta vez coincidió con la queja.
Se reunieron con coordinadores, recorrieron las instalaciones y confirmaron lo que ya se sospechaba: las condiciones físicas del lugar no son las adecuadas para albergar a casi un centenar de adultos mayores.
El establecimiento no es un centro privado. Es una infraestructura pública entregada en comodato por el municipio de Pereira a la Asociación Ciudad Futuro, organización con la que además se firmó un contrato para prestar el servicio de atención, cuidado, alimentación y alojamiento a los ancianos.
Es decir, el municipio no solo puso la casa, también paga por el bienestar de los adultos mayores. Pero el estado del lugar dice otra cosa.
Tras la visita, se solicitaron conceptos técnicos a tres entidades: Secretaría de Infraestructura, Secretaría de Salud y Bomberos de Pereira. Solo con esos informes se podrá determinar si el inmueble puede seguir operando como hogar geriátrico.
Por ahora, los ancianos siguen allí, debajo de un techo que se humedece cada vez que llueve y en habitaciones donde el moho ya hace parte del paisaje. No hay una orden de cierre, ni un plan de traslado. Tampoco una decisión sobre el contrato vigente con la Asociación.
Días antes, la Personería ya había hecho una primera inspección tras conocer la denuncia. Hoy prepara un informe final que podría tener repercusiones administrativas. Pero eso toma tiempo. Y mientras tanto, los ancianos siguen esperando en silencio una respuesta.





