El cambio se realizará una vez La Concordia esté plenamente operativa, algo que se prevé para el primer semestre de 2027
La 40 hoy es símbolo de hacinamiento, deterioro estructural y condiciones indignas para los privados de la libertad. Sin embargo, todo apunta en que se convertirá en un recinto judicial transitorio para personas sin condena.
Pero no es lo único, el proyecto también contempla el funcionamiento de comisarías de familia, despachos judiciales y otros servicios complementarios, con enfoque de atención transitoria y acceso ciudadano.
“La 40 ya no será una cárcel de alta seguridad, sino un nodo de justicia, pensado para reducir la congestión carcelaria y facilitar el acceso institucional”, explicó el secretario de Gobierno de Risaralda, Israel Londoño.
La reconversión de La 40 responde a una visión más moderna y funcional del sistema penitenciario, con enfoque en derechos humanos, justicia restaurativa y eficiencia institucional.
Además, al estar ubicada en una zona céntrica, su nuevo rol facilitará la articulación entre las distintas entidades del sector justicia, en un esfuerzo por dignificar la atención tanto a sindicados como a la ciudadanía.
La transformación requerirá inversiones en infraestructura, adecuación tecnológica y mejoras en seguridad adaptada al nuevo uso.
Aunque La Concordia aún está en etapa de acabados, ya se contempla que albergue entre 1.500 y 2.000 reclusos, lo que permitirá descongestionar los actuales centros carcelarios de Risaralda y fortalecer el sistema judicial de la región.
