Vertimientos sin tratar, invasión del espacio público y ausencia de documentación obligaron al cierre inmediato
Al llegar al lugar, las autoridades confirmaron la presencia de una descarga directa de aguas residuales con sustancias químicas, sin tratamiento adecuado, justo a la altura de los sectores Campestres B y C, en Dosquebradas.
La Alcaldía ordenó el cierre preventivo de la empresa textil al comprobar que realizaban vertimientos de aguas contaminadas. El caso genera preocupación tanto por su impacto ambiental como por el incumplimiento de normativas urbanas y sanitarias.
La acción fue liderada por la Secretaría de Gobierno Municipal, en respuesta a una denuncia ciudadana que advertía sobre fuertes olores, manchas en el afluente y el flujo constante de desechos industriales.
Las imágenes recopiladas por los inspectores muestran el estado alarmante de la quebrada: espumas densas, tonalidades anormales en el agua y una fuerte presencia de residuos industriales.
Un comunicado de la Alcaldía dice que existe una falla estructural en el sistema de tratamiento primario de la empresa, incumpliendo así la Ley 1801 del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.
“Por indicaciones del alcalde Roberto Jiménez, atendimos una denuncia ciudadana y procedimos con la suspensión de la actividad económica del establecimiento”, dijo Alexander Muñoz, director operativo de Gobierno.
Carder ordenó suspender operación
La Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), en calidad de autoridad ambiental, también intervino el predio. Según informó su director, Julio César Gómez Salazar, se ordenó la suspensión inmediata de actividades.
Asimismo, se ordenó el traslado obligatorio de tanques, químicos y residuos líquidos a una planta autorizada para el manejo de lodos industriales y vertimientos peligrosos.
La Carder también abrirá un proceso sancionatorio contra la empresa, y exigirá un plan de recuperación ambiental que deberá ejecutarse en la zona afectada, con monitoreo continuo del estado de la quebrada y de los suelos contaminados.
“Estamos frente a una conducta ambiental gravísima. No solo se violaron las normas de vertimiento, sino que se generó un riesgo directo a una fuente hídrica urbana que atraviesa zonas residenciales. Este tipo de prácticas son inadmisibles”, enfatizó Gómez Salazar.
Compromiso con el municipio
La administración municipal recordó que esta intervención hace parte del plan de inspección, vigilancia y control. El plan abarca temas de seguridad, legalidad comercial y protección del medioambiente urbano.
La Secretaría de Gobierno también realizó inspecciones en la Comuna 10, donde se ordenó el cierre de tres establecimientos por incumplimiento de normas legales.
