Entre la muerte y la incertidumbre: 91 desaparecidos y 108 homicidios

In Eje Cafetero, Especiales
mayo 12, 2025

Un experto en seguridad, al que consultó 360 Noticias, advierte que la violencia ya ganó mucho. Va más allá de simples ajustes de cuentas. Es una lucha por el control del territorio, donde las desapariciones y los asesinatos se convirtieron en herramientas de dominio criminal.

La violencia se incrustó en el corazón del área metropolitana de Pereira con una intensidad que no se veía desde inicios de 2.000. Las cifras exponen que la situación es alarmante. En apenas cinco meses, 91 personas han sido reportadas como desaparecidas en todo el departamento.

Pero hay más, a otras 108 las asesinaron entre los municipios de Pereira (76 casos) y Dosquebradas (32), cifras que muestran un panorama de inseguridad que va mucho más allá del delito común.

La Fiscalía General de la Nación ha emitido afiches por cada una de las personas desaparecidas desde el 3 de enero hasta la fecha. Sólo cuatro de ellas fueron localizadas con vida. Las otras 87 permanecen en la incertidumbre, sus familias sin respuesta y las autoridades sin nada.

Solo en mayo se reportaron 11 nuevas desapariciones, la mayoría en las dos ciudades más grandes del departamento, los dos municipios más poblados y también más golpeados por la criminalidad.

El funcionario experto en temas de seguridad, quien pidió reserva de su identidad por razones profesionales, dijo que lo que está ocurriendo “no puede ser simplificado como una guerra entre bandas o ajustes de cuentas”.

“Estamos presenciando una estrategia deliberada de terror, impuesta por redes del crimen organizado que usan la desaparición como método de control social y la ejecución selectiva como advertencia”, señaló.

Asimismo, explicó que, lejos de tratarse sólo de una confrontación entre bandas, hay una intencionalidad sistemática en las desapariciones.

“Muchos de los desaparecidos tienen antecedentes o vínculos con economías ilegales, pero también hay un patrón alarmante: víctimas provenientes de hogares disfuncionales, con necesidades básicas insatisfechas, jóvenes marcados por la exclusión y la pobreza extrema.

Lo más preocupante es que muchas desapariciones podrían en realidad ser homicidios no esclarecidos, en los que el cuerpo ha sido ocultado deliberadamente.

“Cuando no hay cadáver, no hay caso judicial. Es la forma más cruda y efectiva de eliminar a alguien sin dejar rastro”, advirtió el especialista.

No obstante, explica que este fenómeno de violencia está relacionado directamente con la disputa territorial por el microtráfico de estupefacientes. “No hay más que buscar”, asegura.

A su juicio, esta es una economía criminal que ha fragmentado a las organizaciones ilegales en células más pequeñas, pero no menos violentas.

El objetivo sigue siendo el mismo: dominar rutas, barrios y corredores viales estratégicos. Todo se cobra con sangre.

“Pereira y Dosquebradas no sólo enfrentan homicidios selectivos. En muchos casos, los desaparecidos también son víctimas de estas disputas silenciosas”, explicó la fuente.