La intervención, centrada en la emergencia sanitaria por la fiebre amarilla —que ya ha cobrado la vida de 36 personas—, incluyó la participación de cinco altos funcionarios, entre ellos el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo.
Sin embargo, fue la primera parte de la alocución la que provocó un encendido debate: Petro criticó abiertamente el fallo reciente del Consejo de Estado, que le prohíbe emitir consejos de ministros a través de televisión privada, y defendió su derecho a hablarle a la nación bajo la figura de la alocución presidencial.
“Si nos van a censurar entonces mejor den el golpe de Estado y veremos si ganan”, declaró el mandatario, en uno de los momentos más polémicos de la emisión.
Desde distintos sectores, la alocución fue percibida como un acto de desacato. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, recalcó que “las decisiones judiciales se respetan y se acatan”. Por su parte, la senadora María Fernanda Cabal tildó el espacio de “una burla al país y a la ley”, mientras que el senador Miguel Uribe aseguró que “Petro actúa como si estuviera por encima del Estado de derecho”.

La representante Marelen Castillo también se sumó a las críticas, afirmando que se trató de “un nuevo acto de burla a la justicia” por parte del presidente. Desde la Presidencia, sin embargo, el argumento oficial es claro: se trató de una alocución presidencial conforme a la ley, y no de un consejo de ministros. El ministro del Interior, Armando Benedetti, incluso adelantó que se pidió la nulidad del fallo del Consejo de Estado, alegando el interés público como base legal para la transmisión.
“Todo lo público debe ser público. Es indispensable que la población se entere de hechos que atañen a su propia vida y salud”, dijo Petro.
Una vez finalizada la transmisión televisiva, se realizó el consejo de ministros a puerta cerrada, el cual duró cerca de dos horas más.
