Alertan sobre escombros, posibles focos de vectores, riesgos para peatones y problemas de seguridad en predios afectados por el terremoto.
Para los comerciantes del centro de Pereira, noviembre y diciembre representan una oportunidad única para recuperar ingresos, pagar nóminas y sostener sus negocios tras la emergencia. Un día de venta en esta temporada equivale a un mes del año.
Lady Johana Jiménez, empresaria del sector, advirtió que nuevos cierres de calles o intervenciones durante estas semanas podrían agravar las dificultades económicas de los establecimientos, por lo que pidió aplazar las demoliciones pendientes hasta enero.
“Sería fatal, sería lo peor que puede hacer en este momento el gobierno”, dijo.
La empresaria considera que preservar la actividad comercial en esta época es clave para recuperar parte de las pérdidas sufridas tras la emergencia.
Riesgos en el centro
Además del impacto económico, Jiménez alertó sobre las condiciones sanitarias de algunos lotes intervenidos, donde, según relató, permanecen escombros que podrían favorecer la proliferación de vectores.
Como ejemplo, mencionó una demolición cerca de la calle 18 con carrera sexta, donde, según su testimonio, un andén estaría cediendo y podría poner en peligro a los peatones.
Durante una reunión con representantes de la Personería de Pereira, la Alcaldía y otros actores institucionales, los comerciantes expusieron dificultades relacionadas con el impuesto predial, industria y comercio, la renovación de matrícula mercantil y las facturas de energía y agua.
Señaló que la disminución de los ingresos dificulta el cumplimiento de estas obligaciones, especialmente para los establecimientos que aún no han logrado recuperarse.
“No nos regalen nada, pero ¿por qué no hablamos de una financiación? ¿Por qué no decimos, ven, el consumo de agosto a diciembre financiémoslo hasta el otro año de alguna forma?”, planteó Jiménez.
Empleo en riesgo
La continuidad de los negocios también representa el sustento de numerosas familias. Jiménez puso como ejemplo Almacén Galaxia, empresa familiar con más de 35 años de trayectoria, cuyo funcionamiento, según explicó, tiene incidencia sobre unas 500 familias a través de empleos directos e indirectos.
La empresaria agregó que su establecimiento enfrenta dificultades con el inmueble arrendado, particularmente por las reparaciones del techo que, según afirmó, no se han resuelto de manera estructural.
Por ello, pidió mayor acompañamiento institucional para superar los problemas técnicos y administrativos que afectan la recuperación de los locales.
Ahora, los comerciantes esperan conocer qué demoliciones se realizarán, en qué fechas y cuáles podrían aplazarse hasta enero.
