El siniestro ocurrió el 13 de septiembre, cuando regresaban de Condoto hacia Bogotá tras participar en una misión médica para damnificados.
Mehmet Cankaya, piloto de nacionalidad turca y empresario radicado en Colombia, era el único ocupante cuyo cuerpo permanecía en la montaña después de la recuperación de las otras cuatro víctimas. Su extracción permitió completar la recuperación de los cinco ocupantes de la aeronave accidentada en una zona de difícil acceso del Parque Nacional Natural Tatamá, en el departamento de Risaralda.
La información la entregó este lunes por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) en un comunicado publicado en su página web, en el que detalló las condiciones de la operación y las maniobras realizadas para llegar hasta el lugar del accidente.
En la aeronave Cessna T-206, de matrícula HK4985G, viajaban cuatro profesionales de la salud que habían participado en una jornada destinada a atender a personas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, además del piloto Mehmet Cankaya.
Las cuatro mujeres quedaron identificadas como Julissa Figueredo Rodríguez, Perla Constanza Álvarez, Sandy García y María Victoria Guzmán, profesionales vinculadas a servicios de salud en Bogotá.

La recuperación de las cuatro mujeres se realizó el pasado viernes, después de varios días de búsqueda y de maniobras en la zona donde localizaron los restos de la aeronave.
Sus cuerpos los trasladaron inicialmente hasta Pereira, al Batallón San Mateo del Ejército Nacional, y posteriormente a Bogotá para los procedimientos correspondientes y la entrega a sus familias.
¿Quién era el piloto?
Mehmet Cankaya era un empresario radicado en el país, que durante años puso su propia aeronave a disposición de la Patrulla Aérea Civil Colombiana para para facilitar el traslado de profesionales de la salud hacia comunidades con dificultades de acceso.
Además de su actividad como piloto, era empresario del sector turístico. Su cuerpo permaneció en el sitio del accidente hasta la operación que culminó este lunes.
La recuperación se desarrolló en un sector montañoso ubicado aproximadamente a 9.200 pies de altura, con fuertes lluvias, pendientes pronunciadas y condiciones que dificultaban el acceso por tierra y aire.
La FAC explicó que un helicóptero UH-60 Black Hawk, configurado para operaciones de rescate, permitió insertar al equipo especializado en un punto cercano a la aeronave.
Desde allí, los comandos del Grupo de Operaciones Especiales Aéreas, GROEA, tuvieron que continuar por tierra hasta llegar al sitio donde se encontraba el cuerpo pendiente de extracción.
De acuerdo con el comunicado de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, desde el inicio de la emergencia se realizaron 15 misiones aéreas, con participación de helicópteros y aeronaves de diferentes capacidades.
En la operación utilizaron helicópteros UH-60 Black Hawk y Bell 212, además de aeronaves C-295, C-208 y C-90, que acumularon más de 18 horas de vuelo.
