El rector de la institución educativa del municipio de Dosquebradas contó nuevos detalles sobre la mañana del pasado 10 de agosto.
Cerca de 30 estudiantes y seis docentes resultaron heridos durante la emergencia, mientras un alumno de grado 11 perdió la vida. El rector Julio Andrés Hurtado recordó cómo la comunidad educativa intentó ponerse a salvo mientras las instalaciones quedaban destruidas.
En apenas segundos la estructura del colegio Fabio Vásquez Botero, en Dosquebradas, quedó convertida en ruinas. Los nuevos videos permiten observar los momentos de terror que enfrentaron los estudiantes mientras intentaban salir de las instalaciones. En medio del movimiento, láminas del techo y pedazos de escombro comenzaron a caer.
“Fueron segundos de terror”, relató el rector Julio Andrés Hurtado al recordar lo que ocurrió aquella mañana.
En medio de la emergencia, un muro cayó sobre una profesora y una estudiante, mientras varuios alumnos buscaban salir de la edificación en medio desespero.
El mismo rector contó que alrededor de 30 estudiantes resultaron lesionados, entre ellos una menor que sufrió al menos tres fractura y múltiples contusiones.
También resultaron afectados seis docentes. Tras el sismo, todos fueron trasladados a centros hospitalarios para recibir atención médica. Según Hurtado, uno de los profesores estuvo hospitalizado por varios días.
Pero la emergencia dejó una pérdida que marcó a toda la comunidad educativa. Entre las víctimas del terremoto se cuenta el nombre de Roger David Ramírez Quiroz, un joven de 16 años que cursaba grado 11 en el colegio Fabio Vásquez Botero.
El estudiante murió durante el colapso de la estructura, convirtiéndose en una de las víctimas de la tragedia que golpeó a la comunidad educativa de Dosquebradas.
Para sus compañeros, docentes y directivos, la pérdida de Roger David quedó ligada para siempre a aquella mañana en la que el colegio que conocían quedó convertido en escombros.
Sin colegio
Hoy, el colegio de unos 1.000 estudiantes quedó convertido en ruinas. El Fabio Vásquez Botero es uno de los cinco instituciones educativas del municipio que deben reconstruir debido a los daños tras el sismo del pasado 10 de agosto.
Hoy son miles los estudiantes que esta misma semana retomaron las clases desde sus hogares. “Iniciamos en esta modalidad”, explicó el rector, quien señaló que la institución utiliza diferentes herramientas para mantener el contacto con los alumnos.
Los docentes trabajan mediante guías articuladas, actividades sincrónicas y asincrónicas y comunicación a través de WhatsApp, con el propósito de evitar que la emergencia interrumpa el año escolar.
La comunidad educativa también requiere implementos escolares y herramientas tecnológicas que permitan a los estudiantes continuar sus actividades mientras no puedan regresar a las instalaciones.
Un sistema educativo golpeado por el terremoto
El caso del Fabio Vásquez Botero refleja una de las consecuencias que dejó el terremoto en la infraestructura educativa de Risaralda.
De acuerdo con el balance entregado por las autoridades, el 60 % de las instituciones educativas del departamento presentan afectaciones o daños, una situación que mantiene a las comunidades educativas a la espera de intervenciones.
Para el rector Julio Andrés Hurtado, ahora el desafío consiste en mantener la actividad académica y acompañar a los estudiantes después de una experiencia que cambió para siempre la vida de la institución.
