El día del terremoto su hijo estaba de cumpleaños. Cerca de 50 personas trabajaron por varias horas para sacarla con vida.
La joven presentó una infección severa. También un deterioro progresivo después de permanecer más de 36 horas atrapada. Según relató su padre, los riñones dejaron de funcionar, el corazón comenzó a presentar un ritmo muy lento y, de acuerdo con la familia, su función cerebral se había reducido cerca de un 20 por ciento.
Daniela Andrea Largo Sánchez tenía apenas 32 años. Murió este viernes 14 de agosto, a las 11 de la noche, después de pasar tres días en una unidad de cuidados intensivos.
Había logrado sobrevivir al colapso del edificio y los equipos de rescate la habían sacado con vida, pero las lesiones provocadas por el tiempo que pasó atrapada destaparon nuevas complicaciones.
Su padre, Julio César Largo, contó que durante las últimas horas Daniela permaneció conectada a varios equipos médicos.
“Tenía ventilación y un aparato para soporte renal”. También explicó que presentó fiebre muy alta y que el corazón comenzó a funcionar cada vez más lentamente.
Según el relato de la familia, el deterioro neurológico también fue severo. Su padre aseguró que les informaron que la funcionalidad se había reducido cerca de un 20 por ciento.
Buscaban a otra persona
El rescate de Daniela comenzó después de que los equipos de socorro detectaran que podía estar con vida entre los restos de la estructura.
Los rescatistas la encontraron mientras adelantaban la búsqueda de otra persona y, durante cerca de 10 horas, trabajaron para liberarla de la estructura que la mantenía atrapada.
Cerca de 50 voluntarios y especialistas participaron en la operación.
Habían pasado más de 36 horas desde el terremoto. Cuando los equipos lograron establecer contacto con ella, Daniela respondió con el nombre de su padre y de su hijo.
Durante el traslado y posteriormente en el hospital sufrió complicaciones que obligaron a mantenerla bajo atención especializada.
Su padre reconstruyó esas últimas horas desde la angustia de una familia que primero recibió la noticia del rescate y después tuvo que enfrentar un nuevo deterioro.
“El riñón dejó de trabajar. El corazón también trabajaba muy lento”, contó Julio César. Después llegó el desenlace: “El corazón se detuvo”.
El cumpleaños quedó pendiente
El terremoto ocurrió el mismo día en que el hijo de Daniela cumplía 12 años. Ella se dirigía a encontrarse con su familia para celebrar cuando quedó atrapada bajo la estructura colapsada.
Durante más de un día y medio, mientras su familia esperaba noticias, los equipos de rescate trabajaron para llegar hasta ella. Finalmente la encontraron y la sacaron con vida.
Daniela no alcanzó a recuperarse para volver con su hijo. Murió el viernes 14 de agosto, a las 11 de la noche, después de permanecer tres días en cuidados intensivos.
Su historia había comenzado como una de las noticias que devolvieron esperanza a Pereira en medio de la tragedia, pero terminó en otro de los rostros de las consecuencias que dejó el terremoto y de la lucha que continúa entre los escombros.
