La familia todavía mantiene la esperanza de encontrarla con vida. El apartamento donde vivía quedó completamente aplastado.
Joyce Rivadeneira viajó durante tres días desde el estado Lara, Venezuela, hasta Colombia para buscar a su hija Nurmi, luego de enterarse que había quedado atrapada bajo los escombros de un edificio ubicado en la calle 19 en Pereira, afectado por el terremoto de magnitud 7.4. Al llegar, todavía tenían una señal que alimentaba la esperanza: “se oía que tocaban” desde un lugar.
La familia salió el lunes desde el país vecino. Llegaron el miércoles y durante las primeras horas, según relató el papá de Nurmi, un hombre adulto mayor, escucharon golpes que provenían de la estructura colapsada. pero este jueves en la mañana, esa señal se apagó.
Desde entonces, Joyce permanece en el lugar, a la espera de noticias de su hija, sin descartar la posibilidad de encontrarla con vida.
“Queremos, como Dios quiera, para Dios nada es imposible, que la encontremos sana y salva”, dijo el padre.
Nurmi McKenzie Rivadeneira Gallardo, de nacionalidad venezolana, quedó atrapada porque, según vecinos, durante el sismo trató de ayudar a un adulto mayor con discapcidad visual. Según su padre, ella consiguió sacar al hombre del edificio, pero no alcanzó a ponerse a salvo.
“Ella estaba rescatando un señor mayor que no veía”, relató Joyce.Y agregó: “Logró rescatarlo, pero quedó atrapada por el terremoto”.
Ese episodio es el que hoy permanece en la memoria de su familia. Nurmi era contadora y, según su padre, tenía una forma de relacionarse con los demás que la llevaba a ayudar a todos los que podía.
“Era una mujer muy servicial. Ayudaba mucho”, contó.
Para Joyce, lo que ocurrió con su hija no puede separarse de esa decisión de ayudar a otra persona cuando el edificio estaba en riesgo. “Yo lo llamaría heroísmo de ella”, afirmó.
“Nos vamos a quedar los días que sean posibles para conseguir lo que tenemos, estamos en eso”, manifestó el hombre.
“Lo que pido es a los medios de comunicación y a las autoridades que por favor aceleren el rescate”, dijo.
Es un papá y por eso no pierde la esperanza. Por eso recuerda que en otro terremotos han rescatado personas con vida varios, varios días después de quedar bajo estructuras destruidas.
“Para Dios nada es imposible”, repitió.
Si Nurmi aún vive, quiere encontrarla. Pero, si el desenlace es otro, también tiene claro qué hacer. “De todas maneras quiero llevarme los restos para Venezuela”, expresó.
