Enfermera lloró al quedar damnificada y sin poder ayudar a las víctimas

In Eje Cafetero
agosto 13, 2026

La mujer es una más de las cientos de ciudadanos pereiranos que quedaron damnificadas tras el sismo del pasado lunes.

La noche posterior al terremoto, Lorena la encontró lejos de su rutina y con la incertidumbre de no saber cuándo podrá volver a casa. Pasó las horas con miedo, pendiente de cada ruido y esperando a que su pareja lograra llegar desde otra ciudad, mientras intenta asimilar todo lo que perdió.

Es auxiliar de enfermería y vive en Pereira. El terremoto dejó su vivienda con graves afectaciones y la obligó a pasar la noche en un albergue en el Coliseo Mayor.

Pasar la noche acá pues realmente con mucho miedo, porque cualquier sonido, cualquier cosa, pues uno está presto a salir corriendo”, relató al recordar las horas posteriores al movimiento sísmico.

El descanso prácticamente desapareció. Cada ruido generaba alerta y la posibilidad de tener que salir rápidamente del lugar donde buscaba refugio.

Aunque permaneció protegida durante la noche, la incertidumbre no desapareció. Su vivienda ya no representa la tranquilidad que tenía antes del terremoto y ahora debe enfrentar la incertidumbre sobre lo que viene.

Se pasó la noche bastante difícil tratando de descansar”, contó.

“Perder todo” y pensar en los demás

María también habló de la difícil posición en la que quedó después de la emergencia.

Es auxiliar de enfermería y su trabajo está ligado precisamente a atender a personas que necesitan ayuda. Pero esta vez ella también quedó del otro lado de la emergencia: es una damnificada que necesita resolver primero su propia situación.

Sí, porque pues de hecho perder todo…”, alcanzó a decir antes de referirse nuevamente a sus compañeros y a las personas que requieren atención.

La emoción apareció al recordar que, mientras enfrenta la pérdida de su vivienda, también piensa en quienes necesitan de su trabajo.

No habló solamente de lo que perdió. También dejó ver la impotencia de quien está acostumbrada a cuidar a otros y, de repente, necesita ser cuidada.

El terremoto le cambió la vida en cuestión de segundos. Perdió la seguridad de su hogar, pasó una noche marcada por el miedo y quedó lejos de la labor que conoce: ayudar a los demás.

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