La fosa común estaba en Pueblo Sol, allí desaparecían a personas

In Judicial
julio 09, 2026

Autoridades incautaron seis celulares y un arma de fuego. Un equipo especial rastrea comunicaciones con presuntos cabecillas de Cordillera.

La investigación que condujo a una fosa común en el sector Pueblo Sol, en Dosquebradas, permitió reconstruir parte del engranaje con el que una estructura criminal vinculada a Cordillera desaparecía personas. 360 Noticias obtuvo nuevos detalles del caso: los capturados ocultaban cuerpos y coordinaba acciones con cabecillas que permanecen en libertad y otros que presuntamente dirigen operaciones desde prisión.

Lo que durante meses creo una cadena de denuncias por personas desaparecidas terminó por revelar uno de los hallazgos judiciales más monstruosos de los últimos tiempos. Detrás de dos capturados, las autoridades aseguran haber encontrado evidencia de un lugar utilizado para ocultar cuerpos y borrar el rastro de las víctimas.

La llamada Operación Enigma, desarrollada por un equipo integrado por la Fiscalía General de la Nación, el CTI, el Bloque de Búsqueda, la SIJIN, unidades de inteligencia y el Gaula Militar y de la Policía, no comenzó con los allanamientos ni con las capturas.

La investigación se extendió durante meses. Labores de inteligencia, análisis de comunicaciones, seguimientos y recolección de evidencia permitió conectar desapariciones forzadas, homicidios y torturas ocurridos entre 2025 y parte de 2026.

Qué hay detrás

El coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana de Pereira, aseguró que el resultado representa una de las etapas más importantes para las investigaciones que adelantan las autoridades en Risaralda.

“Ejecutamos la operación Enigma, una operación sin precedentes donde llegamos a la red criminal vinculada a Cordillera que participó en las desapariciones, tortura y homicidios en el año 2025 y algunos hechos del 2026″, afirmó el oficial.

Las capturas se realizaron de manera simultánea mediante allanamientos en los barrios Los Guamos y Olaya Herrera. Allí detuvieron a Jhon Edier Agudelo Vargas, conocido con el alias de ‘Johana’ y a Nicolás Gutiérrez Castro, alias Colas. Ambos deben responder por los delitos de homicidio agravado, desaparición forzada y tortura.

Cómo operaban

Según las autoridades, ‘Johana’ es el mismo Jhon Edier, de 42 años, que utilizaba un alias femenino para atraer víctimas y citarlos a través de aplicaciones de mensajería. Los investigadores dicen que habría cumplido un papel estratégico dentro de la estructura criminal.

Según, alias ‘Colas’ (Nicolás Gutiérrez Castro) sería uno de los presuntos ejecutores materiales de los hechos más violentos atribuidos a la organización.

La investigación señala que ambos habrían participado en el traslado de víctimas hasta la fosa común descubierta, al parecer, en Pueblo Sol, lugar que, según investigadores, lo utilizaban para borrar cualquier evidencia de los homicidios.

Qué viene

El comandante de la Policía explicó que el hallazgo de ese sitio fue determinante para fortalecer el proceso judicial. “Un equipo de investigación especializado entre el CTI, el Gaula del Eje Cafetero, el Bloque de Búsqueda, SIJIN e inteligencia hizo un trabajo detallado”.

En el lugar encontraron materiales que permiten determinar que alias Colas y alias Johana están vinculados con los desmembramientos y desapariciones de personas en el año 2025″, indicó Ochoa.

Por ahora, el detalle que se robó la atención de fiscales e investigadores está dentro de los dispositivos electrónicos incautados durante los procedimientos judiciales. Entre los nombres que, presuntamente, aparecen dentro de la investigación figuran alias Juangui, Garras y Lalo.

El coronel Ochoa reveló que la investigación apenas comienza y que las autoridades ya avanzan hacia una segunda fase de mayor alcance.

“Con la Fiscalía es la primera fase de una operación transnacional también con Europa, Centroamérica y Sudamérica. También, obedece a varias investigaciones que hoy permiten cumplirle a la ciudad”, agregó el comandante.

Fuentes judiciales aseguran que se busca esclarecer al menos quince casos de desaparición forzada que tendrían características similares y no descartan que la estructura haya extendido sus operaciones más allá de Pereira y Dosquebradas.

La hipótesis judicial apunta a que la organización no solo eliminaba a sus víctimas. También procuraba borrar cualquier rastro de ellas mediante el ocultamiento de los cuerpos.

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