El nuevo puente incorpora rampas accesibles, mejor señalización y condiciones más seguras para peatones de todas edades.
Durante meses, cruzar entre Milán y La Pradera dejó de ser un recorrido agradable para convertirse en una dificultad cotidiana, especialmente para adultos mayores, estudiantes y personas con movilidad reducida.
La situación cambió con la entrada en funcionamiento de un nuevo puente peatonal construido tras el retiro de la antigua estructura, desmontada por seguridad luego de las afectaciones causadas por el represamiento de la quebrada La Víbora durante la temporada invernal de 2025.
El alcalde Roberto Jiménez entregó recientemente la nueva estructura, que además de restablecer la conexión, incorpora elementos que buscan mejorar las condiciones de seguridad y accesibilidad para los peatones.
El puente cuenta con rampas de acceso, lo que facilita el tránsito de personas con discapacidad, adultos mayores y ciudadanos con movilidad reducida.
También instalaron medidas de alta visibilidad peatonal, mediante señalización y demarcación que buscan reducir riesgos para quienes utilizan el paso a diario.
A esto se suma un proceso de embellecimiento paisajístico en el entorno de la obra, con el propósito de mejorar el espacio público y brindar una imagen renovada a este punto de encuentro entre ambos sectores.
Los cambios
El mandatario municipal señaló que la nueva estructura ofrece mejores condiciones que las que tenía el puente anterior. Especialmente la comodidad de las rampas y las facilidades para personas de edad avanzada.
“Tratamos de que fuera mucho mejor de lo que había. Es una infraestructura que nos ayuda a nosotros, los que ya tenemos una edad y nos duelen las rodillas para subir”, agregó Jiménez Naranjo.
Por su parte, habitantes destacaron que la recuperación del paso les permitirá volver a desplazarse con mayor facilidad entre Milán y La Pradera para realizar actividades cotidianas como estudiar, trabajar, hacer compras o acceder a diferentes servicios.
