Un informe advierte que las deudas del sistema de salud hacen que más hogares asuman gastos médicos.
Mientras las deudas entre el sistema de salud y las farmacéuticas se impulsan a un ritmo acelerado y se hacen impagables, cada vez más pacientes enfrentan las consecuencias fuera de los balances financieros. Un nuevo estudio reveló que los pagos por medicamentos y tecnologías en salud ya tardan cerca de siete meses.
La advertencia se conoció en la más reciente actualización de cartera de la industria farmacéutica en Colombia, elaborado por la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (AFIDRO) y la firma Sectorial, con corte al primer trimestre de 2026.
Según la medición, la cartera del sector farmacéutico con el sistema de salud alcanzó los $4,42 billones, una cifra que refleja el creciente deterioro financiero que atraviesa el sector.
De ese monto, cerca de $1,6 billones corresponden a obligaciones vencidas, es decir, recursos que debieron pagarse hace meses y que aún permanecen pendientes.
Los resultados muestran que el problema no solo persiste, sino que se profundiza. El informe señala que el 37 % de la cartera total ya se encuentra vencida y que los tiempos de pago continúan aumentando.
Cada vez más demora
Uno de los indicadores que más preocupa a la industria es la rotación de cartera, que mide el tiempo promedio que tardan en pagarse los recursos adeudados.
A marzo de 2026, el sistema tardó en promedio 204 días en cancelar los pagos, frente a los 154 días registrados un año atrás. En otras palabras, los proveedores de medicamentos y tecnologías en salud esperan cerca de siete meses para recibir recursos por productos que ya entregaron a pacientes en todo el país.
Cuando se incorpora la denominada cartera castigada, aquella considerada de muy difícil recuperación, el indicador asciende a 214 días. Para Alejandro Escobar, director de Sectorial, las cifras evidencian que el problema dejó de ser una coyuntura temporal.
“Los indicadores de este trimestre confirman que seguimos ante un problema estructural de liquidez. Que la rotación de cartera llegue a 204 días muestra que el sistema tarda cada vez más en pagar lo que ya se entregó”, afirmó.
La deuda preocupa
El estudio también identifica dónde se concentra la mayor parte de la cartera. Los gestores farmacéuticos acumulan $2,75 billones de la deuda total, equivalentes al 62,3 % del saldo pendiente. De ese monto, cerca de $1,1 billones ya se encuentran vencidos.
Otro dato que encendió las alarmas fue el crecimiento de la cartera castigada. Mientras en marzo de 2025 representaba apenas el 1,08 % del total, para marzo de 2026 alcanzó el 7,36 %.
En términos monetarios, pasó de $47.400 millones a $325.300 millones en apenas un año, una variación que refleja mayores dificultades para recuperar recursos adeudados dentro del sistema.
El informe también encontró que la cartera deteriorada con más de 121 días de vencimiento aumentó de manera significativa durante el último trimestre, consolidando una tendencia que, según los investigadores, muestra un deterioro progresivo en la liquidez del sector.
Sufren pacientes
El gremio sostiene que los retrasos en los pagos terminan por afectar el acceso oportuno a medicamentos, la entrega de tratamientos y la sostenibilidad de distintos servicios relacionados con la atención en salud.
“Detrás de cada cifra hay una persona, una familia y una historia”, señaló Ignacio Gaitán, presidente ejecutivo de AFIDRO, al advertir que la sostenibilidad financiera del sistema debe convertirse en una prioridad para los próximos años.
La preocupación cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta otro hallazgo citado por el gremio. Un estudio realizado junto con Algebra Labs concluyó que entre 2022 y 2024 el gasto de bolsillo en salud aumentó 63,4 % entre los hogares de menores ingresos, lo que significa que miles de familias están destinando una mayor proporción de sus recursos para cubrir necesidades médicas.
Para AFIDRO, ese comportamiento refleja que las dificultades financieras del sistema terminan trasladándose a los usuarios, especialmente a quienes cuentan con menos capacidad económica para asumir gastos adicionales.
