Ambas, presuntamente, desaparecieron entre Risaralda y Chocó. A este hecho se suma que varias comunidades denuncian amenazas.
La desaparición de Asprilla, la escolta y firmante de paz, aún es un misterio. Supuestamente, este lunes apareció la compañera sentimental, a quien, al parecer, habrían retenido grupos ilegales en territorio del departamento del Chocó.
La incertidumbre crece alrededor de este caso de la escolta adscrita a esquemas de protección de firmantes de paz, reportada como desaparecida desde la semana pasada entre Risaralda y Chocó.
Aunque este lunes trascendió que su pareja sentimental reapareció, la mujer identificada como Asprilla continúa sin rastro y no existe hasta ahora una versión oficial sobre lo sucedido.
Fuentes cercanas al caso señalaron que la escolta habría salido desde el corregimiento de Santa Cecilia, jurisdicción de Pueblo Rico, con un permiso autorizado de diez días para visitar familiares en territorio chocoano, al parecer entre los municipios de Nóvita y Bagadó.
Horas después de perderse comunicación con ella, la preocupación aumentó cuando tampoco se logró ubicar a su pareja sentimental, quien habría salido a buscarla.
Sin embargo, información conocida preliminarmente este lunes indica que la compañera sentimental, otra mujer, reapareció luego de una presunta retención por parte de un grupo armado ilegal en Chocó, aunque la versión no ha sido confirmada por autoridades.
La principal preocupación persiste porque, según versiones conocidas por personas cercanas al caso, Asprilla seguiría retenida en una zona con fuerte presencia de estructuras armadas ilegales, un corredor históricamente afectado por problemas de orden público entre Risaralda y Chocó.
Risaralda y Chocó
La desaparición ocurre en medio de un escenario de creciente tensión de seguridad en esta región del país. Fuentes que conocen la situación advierten sobre amenazas recientes contra habitantes rurales y firmantes de paz asentados en sectores cercanos a Santa Cecilia, donde existirían disputas y presiones de grupos armados ilegales.
De acuerdo con versiones de informantes, unas 32 familias de firmantes de paz vinculadas a proyectos agrícolas salieron desplazadas de una finca en Santa Cecilia, al parecer, declaradas objetivo militar, pero está versión aún no la confirman.
El caso de la escolta es delicado por varios aspectos. La mujer no solo hacía parte de un esquema de protección, sino que además era firmante de paz en proceso de reincorporación.
Desde el fin de semana, organizaciones de escoltas habían denunciado la ausencia de pronunciamientos institucionales frente a la desaparición. El caso lo confirmó un vocero de agrupaciones vinculadas a esquemas de protección, que además cuestioonó la falta de información de parte de autoridades y de la Unidad Nacional de Protección.
“No ha existido pronunciamiento ni de las autoridades locales ni de la Unidad Nacional de Protección. No se ha tenido ninguna información ni ningún pronunciamiento de parte de la Unidad ni del Gobierno”, afirmó Fabián Ortiz Bernal, secretario jurídico de UNP Eje Cafetero.
