La Alcaldía dividió la construcción por etapas para disminuir el impacto sobre comerciantes, colegios, Megabús y centros de salud.
La obra de Corales avanza bajo un rediseño técnico que promete transformar por completo la movilidad en uno de los puntos más congestionados de Pereira. La modificación del proyecto respondió al aumento del tráfico vehicular registrado en la última década, un fenómeno que obligó a replantear la infraestructura inicialmente proyectada para evitar un futuro colapso vial.
El ingeniero Álvaro Ramírez Roa, coordinador del proyecto de la intersección de Corales por parte de la Alcaldía y especialista en vías y transporte, señaló que el diseño original realizado en 2015 ya no respondía a las condiciones actuales del corredor.
En un diálogo con 360 Noticias, aseguró que los estudios de conteo vehicular efectuados el año pasado revelaron un crecimiento del 185 % en el flujo automotor, lo que exigió ajustes significativos en la estructura de la intersección.
El principal cambio técnico consiste en sacar de la glorieta dos de los movimientos más pesados de la intersección. Los corredores entre Cerritos e Independencia, así como el flujo desde la Avenida de las Américas hacia el occidente, pasarán por lazos continuos, puentes y pasos deprimidos que permitirán circulación directa, sin necesidad de ingresar a la glorieta ni detenerse en semáforos.
Menos paradas
Según los responsables del proyecto, la nueva configuración vial permitirá que gran parte de los vehículos circulen sin interrupciones en trayectos históricamente afectados por largas congestiones.
Solo el corredor Centro–San Joaquín mantendrá a la glorieta como punto principal de distribución, mientras el resto de movimientos pesados operará mediante conexiones segregadas.
“Los movimientos principales van a pasar derecho, sin paradas, sin semáforos ni nada. Van a pasar por debajo de un puente y por encima de otros puentes sin detenerse”, afirmó Ramírez.
El rediseño apunta a resolver episodios críticos de movilidad registrados en el sector, donde ciudadanos podían tardar largos periodos en desplazamientos muy cortos. Según la administración, en algunos momentos se registraban tiempos de hasta una hora para recorrer menos de 100 metros, una situación que motivó la reconfiguración del proyecto vial.
La obra registra actualmente un 35 % de avance y mantiene una entrega funcional prevista para diciembre, pese a las molestias generadas por cierres parciales y desvíos temporales. La administración sostiene que, a medida que avancen los trabajos estructurales, los cambios en movilidad comenzarán a ser más visibles para conductores y usuarios del transporte público.
Obra por fases
Uno de los aspectos centrales de la ejecución es el modelo de construcción por etapas. La Alcaldía descartó el cierre total de la intersección y optó por dividir el proyecto en fases para reducir afectaciones sobre comerciantes, instituciones educativas, servicios de salud y el sistema Megabús.
Ramírez explicó que el objetivo era evitar una paralización completa del sector mientras se construía la infraestructura. “Partimos la obra en pedazos para poder habilitar sectores externos y dar movilidad mientras avanzábamos. Tuvimos en cuenta a comerciantes, colegios, salud y Megabús, que es un actor muy importante en esta glorieta”, señaló.
Tras superar la etapa inicial de desvíos y reorganización del tránsito, el proyecto entró en una fase de aceleración con múltiples frentes de trabajo enfocados en concreto, acero, pavimentos, redes, túneles y componentes eléctricos, considerados los elementos más robustos de la intervención.
“Ya logramos entrar en una fase donde las obras de concreto, acero, pavimentos, tuberías, túneles y parte eléctrica empezaron a caminar a un ritmo acelerado”, concluyó el ingeniero encargado del proyecto.
