Cayeron los homicidios, pero crece alerta por presunto relevo de sicarios

In Judicial
mayo 04, 2026

Policía advirtió que estructuras criminales buscan recomponer sus redes mientras hay señales de desfinanciamiento en Cordillera.

Un informe oficial reveló la existencia de nexos entre el crimen local y redes internacionales de narcotráfico. Sin embargo, el área metropolitana presenta hoy una reducción de asesinatos entre enero y abril de este año.

Detrás de ese descenso, las autoridades señalan una ofensiva sostenida, tres la alerta más importante que hoy concentra la atención de los investigadores: el relevo de sicarios para recomponer las redes de Cordillera.

Las cifras las entregó la Policía Metropolitana. Allí muestran una disminución cercana al 21 por ciento en las muertes violentas registradas entre enero y abril. Mientras durante el mismo periodo de 2025 se contabilizaron 106 casos, este año la cifra cayó a 8.

El reporte establece que fueron 22 homicidios menos frente al mismo corte del pasado año. Para la fuerza pública, ese resultado responde al impacto directo de las capturas ejecutadas contra redes de sicariato.

Para el coronel Óscar Ochoa, comandante de la Policía Metropolitana, el golpe operativo dejó a varias estructuras sin capacidad inmediata de reacción. Sin embargo, advirtió que el debilitamiento abrió una nueva fase criminal marcada por intentos de reorganización interna.

El reacomodo criminal

Las investigaciones del Bloque de Búsqueda apuntan a que varios grupos ilegales buscan recuperar capacidad operativa mediante nuevos procesos de vinculación. Fenómeno, que investigadores analizan como una especie de tercerización del delito.

Según fuentes judiciales, estos movimientos se detectaron en sectores históricamente golpeados por la violencia. Allí, estructuras residuales estarían intentando captar jóvenes para fortalecer nuevamente sus redes de ejecución armada y recuperar espacios.

Lo que inquieta a los investigadores no es únicamente el relevo. La preocupación se concentra en la rapidez con la que podría consolidarse esa recomposición, especialmente donde persisten disputas por rentas ilegales y siguen activas economías asociadas al microtráfico.

Desgaste financiero

El punto más relevante del balance tiene que ver con el debilitamiento financiero de Cordillera. Según la Policía, los operativos recientes afectaron varias de sus principales fuentes de ingreso y obligaron a la estructura a buscar alternativas para sostenerse.

Ese reacomodo ya tendría una expresión concreta. Las autoridades detectaron un aumento de actividades relacionadas con el gota a gota, la extorsión y la venta fraudulenta de lotes, mecanismos que buscan compensar las pérdidas derivadas de capturas e incautaciones.

La investigación también documenta movimientos orientados a fortalecer esquemas de ocupación irregular de predios y cobros ilegales a pequeños comerciantes. Para los analistas judiciales, estos comportamientos muestran que la organización conserva presencia, aunque enfrenta una evidente presión económica y operativa.

Las conexiones internacionales

Otro punto crítico tiene que ver con la dimensión transnacional de varias investigaciones. Pereira aparece como punto estratégico dentro de corredores asociados al narcotráfico, una realidad que quedó expuesta en operaciones desarrolladas durante este año.

Entre enero y abril, la Metropolitana ejecutó 12 capturas con apoyo de INTERPOL y EUROPOL. Entre los casos más relevantes figura la operación Gibraltar, que permitió la retención de un ciudadano solicitado por una corte de Estados Unidos, en medio de una articulación internacional sin precedentes recientes.

A esto se suman las capturas de alias ‘Titi’ y ‘El Flaco’, señalados de integrar una estructura relacionada con homicidios y tráfico de estupefacientes en el Eje Cafetero. Para el coronel Ochoa, estos procedimientos permitieron desarticular enlaces criminales con proyección internacional.

Los números del golpe

El balance operativo expone la magnitud de la ofensiva institucional. Durante los primeros cuatro meses, la Policía incautó 108 armas de fuego y decomisó más de una tonelada de estupefacientes en distintos operativos desarrollados en el área metropolitana.

A eso se suman 190 órdenes de captura materializadas en coordinación con la Fiscalía. Buena parte de esas diligencias se concentró en objetivos priorizados por inteligencia judicial, en una estrategia que busca fracturar cadenas completas de criminalidad.

El informe también da cuenta de la captura de más de diez cabecillas y de la recuperación de 70 motocicletas hurtadas. Varias fueron ubicadas en talleres clandestinos donde alteraban sus sistemas de identificación para reinsertarlas en circuitos ilegales.

Reducción que exige vigilancia

Aunque la caída de homicidios constituye uno de los indicadores más favorables del último año, las autoridades insisten en que el panorama exige cautela. El descenso debe leerse dentro de un escenario dinámico, marcado por transformaciones dentro del crimen.

Las capturas redujeron capacidad de fuego, afectaron finanzas y fracturaron estructuras. Pero al mismo tiempo, esos golpes provocaron ajustes internos que hoy analizan los equipos de inteligencia.

La verdadera prueba llegará en los próximos meses. Será entonces cuando se determine si la presión institucional logra contener la recomposición criminal o si, por el contrario, el relevo sicarial termina por reactivar viejos ciclos de violencia en Pereira y su área metropolitana.