Interceptaciones revelan la existencia de una estructura jerárquica con roles definidos, coordinación para traficar y matar
La decisión judicial se produjo tras una audiencia, de más de ocho horas, en la que la Fiscalía mostró interceptaciones, incautaciones y análisis de contexto para sostener que los procesados integraban una célula criminal a las órdenes de Cordillera.
Durante la audiencia se pudo reconstruir el supuesto funcionamiento interno que operaba bajo las órdenes de un hombre conocido con el alias de “Demetrio”, y que actualmente se encuentra privado de la libertad y, aun así, continuaría dirigiendo actividades ilícitas desde prisión.
De acuerdo con la narración, la estructura diseñaba cada movimiento. Nada era improvisado. Existía un acuerdo de voluntades, permanencia en el tiempo y una clara división de funciones, elementos que, según el ente acusador, configuran el delito de concierto para delinquir agravado.
La fiscal señaló que Demetrio sería una célula subordinada a Cordillera, que en distintos contextos judiciales, también ha sido referida como La Oficina, una red con injerencia en el Eje Cafetero y señalada de coordinar economías ilegales como el tráfico de estupefacientes y homicidios selectivos.
Interceptaciones: la prueba clave
Uno de los puntos más fuertes de la audiencia estuvo en las interceptaciones telefónicas, en las que, según la Fiscalía, se evidenciaría la coordinación entre los integrantes del grupo.
En uno de los audios expuestos, se escucha cómo presuntamente uno de los implicados coordina la entrega de sustancias estupefacientes, utilizando lenguaje cifrado para evitar que lo detecten.
Asimismo, en otro fragmento, se haría referencia a la ubicación de puntos de expendio y a la necesidad de mantener control territorial.
En uno de los audios, se escucha una instrucción directa que, en criterio del ente acusador, constituye una orden de homicidio. En otra comunicación, se refuerza la urgencia de ejecutar la acción y también se evidenciaron coordinaciones relacionadas con droga.
“Ese man ya está ubicado, hágale de una, que no puede amanecer” (…) “No me fallen con eso, que esa vuelta es prioridad del jefe” (…) “Mueva eso rápido, que ya están preguntando por la mercancía”.
Para el ente acusador, estas expresiones corresponden a un lenguaje propio de organizaciones criminales, que permite identificar roles, jerarquías y objetivos. Es decir, la existencia de una empresa criminal organizada, en la que cada integrante cumplía funciones específicas.
“No se trata de hechos aislados, sino de una actividad sistemática y coordinada en el tiempo”, dijo la representante del ente acusador.
¿Quiénes irán a prisión?
Los nueve vinculados al proceso tenían roles definidos dentro de la organización. En total, fueron ocho los capturados, además de “Demetrio”, cuyo nombre no revelaron, pero ya se encuentra en prisión.
Alias “Demetrio”: señalado como líder principal, encargado de impartir órdenes y coordinar la operación desde el centro penitenciario.

Cristian David Tabares Taborda, alias “Nea”, identificado como uno de los presuntos operadores de confianza, encargado de ejecutar órdenes directas y coordinar acciones en terreno.

Yeison Londoño Mazo, alias “Sornero”, habría cumplido funciones de enlace operativo, facilitando la comunicación entre los distintos niveles de la organización.

Sebastián Yépez Varela, alias “Missi”, descrito como una pieza clave en la logística, con participación en la movilización de estupefacientes y coordinación de actividades ilícitas.

Kevin Andrés Restrepo, alias “Kevin”, señalado como responsable del almacenamiento y distribución de marihuana, con incautaciones que, según la Fiscalía, evidencian fines de comercialización.

Jhoan Stiven Loaiza Giraldo, alias “Pofe”, habría participado en la distribución en puntos de expendio para mantener el flujo de droga en sectores específicos.

Andrés Felipe Benítez Marín, alias “Cartago”, vinculado como transportador, encargado de movilizar sustancias y facilitar la logística entre municipios.

Diego Fernando Bernal Ocampo, alias “Barbas”, habría cumplido funciones de vigilancia y control territorial, alertando sobre presencia de autoridades o riesgos para la estructura.

Sebastián López Ochoa, alias “Soldado”, fue identificado como ejecutor, presuntamente encargado de materializar órdenes, incluidas acciones violentas. Ya está en prisión.

A este grupo se suma Jesús David Pineda Restrepo, alias “Costeño”, quien, según la Fiscalía, ya se encuentra privado de la libertad en Soledad (Atlántico), pero seguiría vinculado a la organización.
El ente acusador advirtió que varios de los implicados registran antecedentes judiciales, lo que refuerza la hipótesis de que la mayoría llevan años asociados a actividades delictivas.
Delitos imputados y alcance de la red
A los procesados se les imputaron los delitos de concierto para delinquir agravado y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, además de señalamientos relacionados con conductas de homicidio, sustentados en las interceptaciones.
La Fiscalía insistió en que el narcotráfico, en este caso, está ligado a dinámicas de violencia, en las que el control territorial se asegura mediante intimidación y, presuntamente, la eliminación de rivales.
Además, subrayó que la estructura tenía capacidad operativa y articulación con una red criminal mayor, lo que agrava su situación jurídica.
La decisión
Tras valorar los elementos expuestos, el juez concluyó que existían indicios suficientes de participación en una organización criminal y que se configuraban los requisitos legales para imponer una medida de aseguramiento.
En consecuencia, ordenó medida intramural contra los ocho capturados, quienes deberán permanecer en centro carcelario mientras avanza el proceso judicial.
La decisión se sustentó en el riesgo para la comunidad, la gravedad de los delitos y la posibilidad de reiteración delictiva, descartando alternativas como la detención domiciliaria.
El caso ahora entra en etapa de preparación de juicio, donde la Fiscalía deberá demostrar que esta estructura, dirigida presuntamente por alias “Demetrio”, no solo traficaba drogas, sino que también impartía órdenes para asesinar.
Lo que sigue en el proceso
Con la medida ya impuesta, el caso entra en una nueva fase en la que la Fiscalía debe sustentar en juicio la responsabilidad penal de los acusados.
El expediente, construido en gran parte sobre interceptaciones y análisis de contexto, será puesto a prueba en un escenario donde la defensa buscará desmontar la tesis de una estructura criminal organizada.
Por ahora, lo cierto es que, según la decisión judicial, la presunta red seguirá operativa únicamente en los expedientes, mientras sus integrantes enfrentan el proceso tras las rejas.
