Autoridades reportaron la captura de cinco personas y la destrucción de maquinaria en el ecosistema estratégico.
La intervención se ejecutó tras varias semanas de trabajos de inteligencia y coordinación interinstitucional. Fuerzas militares, Policía y Fiscalía desplegaron un operativo para frenar la explotación ilícita, considerada una de las principales amenazas ambientales en el occidente del país.
El operativo estuvo liderado por la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder). Además, contó con el apoyo del Ejército, la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación.
El objetivo no era otro que desarticular estructuras dedicadas a la minería ilegal que operaban sobre el río Risaralda, afectando zonas de conservación ambiental.
El director de la Carder, Julio César Gómez, confirmó que la operación se enmarca en la aplicación de la circular 001 de la Defensoría del Pueblo sobre minería criminal, focalizada en municipios como Belén de Umbría, Mistrató y Pueblo Rico.
“Desde las primeras horas de la madrugada empezamos la operación en las entrañas de la cuchilla de San Juan”, afirmó el funcionario.
Operativo coordinado
De acuerdo con el balance preliminar, la intervención dejó cinco personas capturadas y la destrucción de al menos dos dragas y dos motores, utilizados para la extracción ilegal de minerales.
Según Gómez, estos equipos representaban un impacto directo sobre fuentes hídricas y suelos protegidos.
“La operación ha sido bastante fructífera”, aseguró el director, quien destacó que el resultado fue posible gracias a labores de inteligencia adelantadas durante semanas por las fuerzas de seguridad.
Estas acciones permitieron ubicar puntos críticos donde operaban estructuras ilegales, facilitando un golpe directo a sus finanzas.
El funcionario también enfatizó que este tipo de minería no sólo afecta el medio ambiente, sino que alimenta economías ilícitas que impactan la seguridad regional.
“Podemos dar este golpe y afectar economía ilícita”, señaló, al referirse a la dimensión criminal de estas actividades.
Las autoridades indicaron que los operativos continuarán en la zona, teniendo en cuenta que la cuchilla de San Juan es considerada un corredor estratégico ambiental y geográfico, donde confluyen ecosistemas de alta importancia.
Ecosistema en riesgo
Gómez advirtió sobre la magnitud del daño ambiental que genera la minería ilegal en esta región. La cuchilla de San Juan alberga más de 35.000 hectáreas de bosques primarios, fundamentales para la regulación climática y la conservación de biodiversidad.
“Aquí nacen las condiciones climáticas para los buenos años de Europa y de Asia”, afirmó el director, al subrayar la relevancia global de estos ecosistemas.
La zona hace parte de un complejo ambiental que conecta los Andes occidentales con el Chocó biogeográfico y otras regiones como la Amazonía y la Orinoquía.
En ese contexto, el funcionario hizo un llamado a la corresponsabilidad institucional. “Esta es una responsabilidad que tenemos con las futuras generaciones”, indicó, destacando el papel de alcaldes, gobernadores y del Gobierno Nacional en la protección ambiental.
Asimismo, recordó que Risaralda cuenta con cerca de 260.000 hectáreas de áreas protegidas con planes de manejo, lo que obliga a las autoridades a mantener una vigilancia permanente frente a amenazas como la minería ilegal.
