Yoko está peor en Brasil: “Nos vendieron una falsa ilusión”

In Eje Cafetero
marzo 16, 2026

El Gerente del Bioparque Ukumarí cuestionó el traslado del chimpancé y denunció que vive en precarias condiciones.

El gerente del Bioparque Ukumarí, Raúl Murillo, afirmó que el chimpancé Yoko no vive en las condiciones que se prometieron cuando lo trasladaron a un santuario en Brasil. Señaló que “vive aislado y sin el bienestar prometido”.

Los detalles se conocieron durante una sesión del Concejo de Pereira el pasado viernes, donde el funcionario aseguró que la realidad del lugar dista de la imagen que se presentó cuando se autorizó el traslado del animal.

Murillo sostuvo que desde el inicio tuvo reparos frente a la decisión de enviar al chimpancé fuera del país, pese a que el traslado se presentó públicamente como una oportunidad para mejorar su calidad de vida y permitirle convivir con otros individuos de su especie.

Según el gerente de Ukumarí, las promesas que rodearon el traslado no se han cumplido, y los registros que han recibido desde el lugar donde permanece el animal muestran un escenario muy diferente al que se anunció.

“Nos vendieron una ilusión”

Murillo afirmó que la decisión de enviar a Yoko a Brasil se sustentó en la idea de que el chimpancé viviría en un santuario con amplias condiciones de bienestar y socialización con otros ejemplares.

Sin embargo, aseguró que la realidad que han podido observar a través de videos y reportes del lugar genera profundas preocupaciones sobre el estado del animal.

El gerente describió el sitio como un espacio con estructuras de concreto y áreas limitadas, donde —según sus palabras— no existen programas sólidos de enriquecimiento ambiental ni infraestructura clínica especializada para grandes simios.

También señaló que Yoko permanece la mayor parte del tiempo en una jaula y no ha logrado socializar con otros chimpancés, una situación que contrasta con el argumento central que se utilizó para justificar el traslado.

Murillo relató además un episodio que, según, evidencia la falta de manejo especializado. De acuerdo con su versión, el chimpancé llegó al santuario con problemas dentales y, aun así, habría sido expuesto a alimentos que requieren de gran esfuerzo para masticar.

Barreras legales para su regreso

Durante el debate en el Concejo también surgió una pregunta inevitable: si existe alguna posibilidad de que el chimpancé pueda regresar a Colombia.

Murillo explicó que, en la práctica, esa opción es jurídicamente inviable, debido a una ley aprobada en el país que prohíbe el ingreso de grandes simios al territorio nacional.

La norma impide la importación de especies como chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos, lo que bloquea cualquier intento de retorno incluso si se demostrara que el animal podría estar en mejores condiciones en otro lugar.

El gerente explicó que un eventual traslado implicaría un complejo proceso de importación, que además tendría altos costos económicos y requeriría permisos internacionales. Sin embargo, insistió en que el principal obstáculo es el marco legal vigente.

Murillo planteó que la alternativa más realista sería promover una revisión internacional sobre las condiciones del santuario donde permanece Yoko, con el fin de evaluar si existen instalaciones que puedan garantizar un mayor bienestar para el animal.

Entre las propuestas se mencionó la posibilidad de conformar una veeduría o una comisión que pueda verificar directamente las condiciones del chimpancé en Brasil, así como solicitar explicaciones a organizaciones y activistas que respaldaron el traslado.