Una juez envió a prisión al acusado. El compañero sentimental de la víctima, al parecer, estaba alicorado al momento de la agresión.
Angelly Teixeira tenía 29 años. De nacionalidad venezolana y madre de dos niños. Se convirtió en la primera víctima de feminicidio de este año. E mismo hombre con que el que convivía la mató a puñaladas delante de sus dos hijos de 7 y 12 años.
Un reclamo por 350.000 pesos terminó en el feroz ataque que dejó a una joven mujer sin vida y a dos niños como testigos del crimen. La Fiscalía imputó feminicidio agravado y un juez ordenó la detención intramural.
El hecho ocurrió este domingo 1 de marzo de 2026, hacia las 08:23 de la noche, en una vivienda ubicada en la carrera 1ª No. 29-11, barrio La Sirena, sector de Galán, en Pereira.
A la línea 123 ingresó una llamada que alertaba sobre una riña al interior de una residencia. Cuando los uniformados llegaron, encontraron a Angelly Eiling Teixeira Zerpa, de nacionalidad venezolana, tendida en vía pública, gravemente herida.
Según el dictamen médico, la mujer presentaba cuatro heridas abiertas en la región pectoral y una en el cuello, lesiones que le causaron la muerte pese a que la trasladaron de urgencia al Hospital Universitario San Jorge.
Al presunto agresor lo identificaron como Jeffrey Ramses Mesa Tangarife, 29 años. Convivía con la víctima desde el año pasado. De acuerdo con la imputación, el hombre llegó alicorado a la vivienda y exigió el dinero que ella había pedido prestado para comprar un colchón.
La mujer se negó a entregárselo porque, según relataron los menores, él quería seguir bebiendo. En medio de la discusión, Mesa Tangarife tomó un cuchillo y la atacó delante de los niños.
Angelly salió de la casa en busca de auxilio y cayó inconsciente en la calle. La comunidad reaccionó de inmediato e intentó linchar al señalado agresor. Se necesitó la intervención de al menos 30 policías para garantizar su integridad.
La discusión jurídica: feminicidio o homicidio
Durante la audiencia, la Fiscalía imputó feminicidio agravado. El ente acusador sostuvo que existió un contexto de violencia de género y control sobre la víctima, basado en entrevistas a los menores, quienes relataron episodios previos de celos y amenazas.
La defensa controvirtió esa calificación y argumentó que se trató de un hecho aislado, no de un ciclo de violencia. Citó jurisprudencia de la Corte Suprema para señalar que el tipo penal de feminicidio exige un patrón reiterado. Además, mencionó un informe preliminar en el que una vecina, sin identificarse, habría afirmado que el dinero era del procesado y que la discusión incluyó una supuesta referenciade la víctima que quería “irse con el mozo”.
La jueza rechazó esa tesis. Señaló que, en esta etapa procesal, basta una inferencia razonable de autoría y de contexto de violencia contra la mujer.
Recordó que los menores describieron episodios anteriores, entre ellos reclamos por salidas con amigas y una amenaza de conseguir un arma para matarla. Con base en esos elementos, concluyó que se configura el delito de feminicidio agravado.
La funcionaria judicial también valoró la gravedad de la conducta, el uso de arma cortopunzante y la presencia de los menores. Subrayó que el derecho a la vida es un bien jurídico que no admite restricción y que la protección de la comunidad justifica la medida de aseguramiento.
En consecuencia, impuso detención preventiva en establecimiento carcelario, decisión que quedó en firme al no presentarse recursos.
Los dos niños quedaron bajo custodia de la Comisaría de Familia. Este lunes, los padres de Angelly viajaron desde Venezuela para iniciar trámites de repatriación del cuerpo y solicitar la custodia de sus nietos.
En 2024 y 2025 se registraron tres feminicidios cada año en Pereira. El caso de Angelly abre una nueva alerta sobre la violencia letal contra las mujeres en la ciudad.
