Autoridades de cinco países capturaron a 19 implicados en una estafa que afectó a 700 víctimas y movió 2.5 millones dólares.
El pasado 5 de diciembre se completó una investigación que seguían agencias de seguridad de cinco países. La coordinación judicial permitió develar, cómo la organización transnacional, montó durante dos años, un sistema de fraude dirigido a ciudadanos que buscaban empleo legal en Estados Unidos.
La articulación de policías y fiscalías de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador, Nicaragua y Colombia permitió identificar la estructura. Documentar su funcionamiento y ejecutar 19 capturas, tres de ellas en Medellín.
Las agencias participantes reconstruyeron el rastro del dinero. Revisaron conexiones digitales y verificaron comunicaciones entre los presuntos responsables. Esto, consolidó una acusación que abarca fraude electrónico, lavado de activos y suplantación de identidad.
Los investigadores concluyeron que la red operaba simultáneamente desde varias ciudades del continente. De esa manera podían mantener un flujo constante de víctimas. Un andamiaje fraudulento capaz de simular, oficialmente, los trámites de la visa H-2B, destinada a trabajos temporales no agrícolas.
También operaban desde Medellín
En Medellín, los capturados mantenían oficinas en Robledo y Las Cabañas, donde instalaban toda una infraestructura diseñada para generar credibilidad.
Sellos metálicos con emblemas del Departamento de Estado, documentos “oficiales”, tarjetas de seguridad social y supuestas credenciales de empleados federales formaban parte del material incautado.
Los agentes hallaron páginas web que imitaban sitios gubernamentales. Guiones de llamadas y un protocolo para convencer a los interesados de que se trataba de un proceso legítimo.
Las víctimas recibían instrucciones para cargar sus documentos, inscribirse en plataformas falsas y responder entrevistas ficticias con supuestos funcionarios estadounidenses.
“Este nivel de sofisticación fortaleció la confianza de los ciudadanos engañados”, explicó un investigador colombiano que participó en los operativos.
Pagos millonarios a múltiples destinos
Una vez asegurado el interés de los aspirantes, la organización exigía pagos que oscilaban entre 50.000 y 90.000 dólares. Las transferencias se enviaban a personas en Miami, Houston, Boston y Chicago, entre otras ciudades, y eran justificadas como tarifas oficiales, estudios de elegibilidad o programación de citas consulares.
Un abogado de inmigración figura como uno de los principales receptores. Según la acusación, afirmaba trabajar con dependencias federales y “acelerar” el proceso para garantizar la entrega de la visa. Esa promesa, sostienen los investigadores, fue clave para atraer a decenas de víctimas en distintos países.
Los actos de investigación permitieron establecer que al menos 700 personas en 15 países cayeron en la estafa, lo que generó un flujo de 2.5 millones de dólares, distribuidos entre nodos operativos en cada territorio. La Fiscalía colombiana continúa rastreando qué proporción ingresó al país y cómo fue utilizada.
Tres capturas en Colombia
En el país cayeron Danna Pamela Porras Marín, Andrés Giraldo Ospina y Edwin Alberto Correa David, señalados de diseñar las plataformas web fraudulentas, administrar las comunicaciones y coordinar la entrega del dinero a los enlaces en Estados Unidos.
“Desde julio de 2023 perfeccionaron un método para captar víctimas con mayor rapidez”, señalaron fuentes del ente acusador, que los presentó ante la Dirección de Asuntos Internacionales para iniciar el trámite de extradición solicitado por la Corte del Distrito Sur de Florida.
Durante los allanamientos, las autoridades incautaron documentos falsificados, 27 tarjetas con datos biográficos, 21 tarjetas de beneficios, pasaportes, formatos de visa H-2B, 19 cartas de bienvenida de empresas, dispositivos de almacenamiento y más de 28 millones de pesos en efectivo.
Para la Fiscalía colombiana, este operativo es sólo el primer paso. Los investigadores analizan la posible participación de más enlaces, el rol de reclutadores en otros países y la ruta financiera que permitía mover grandes sumas sin activar alertas bancarias.
