Expertos nacionales advirtieron necesidad de replantear el derecho disciplinario y fortalecer la ética pública.
La Personería de Pereira instaló la Primera Jornada de Reflexión de Derecho Disciplinario. Este escenario institucional busca actualizar la comprensión ética y jurídica de la función disciplinaria. También pretende preparar a los servidores para procesos más exigentes y técnicamente sustentados.
El evento, realizado el 3 de diciembre de 2025, reunió a funcionarios del Ministerio Público, la Alcaldía, la Gobernación y entidades territoriales, con el propósito de fortalecer capacidades y promover un modelo disciplinario centrado en la justicia material.
La jornada contó con dos referentes nacionales: Carlos Arturo Gómez Pavajeau, exviceprocurador General de la Nación y uno de los principales doctrinantes del derecho disciplinario en el país, y Mario Felipe Daza Pérez, abogado experto en derecho administrativo y estudioso del impacto de la inteligencia artificial y del “derecho blando” en la función pública.
Durante la apertura, el personero Leonardo Reales Chacón afirmó que la transformación disciplinaria requiere derrumbar percepciones de temor y construir confianza institucional.
Señaló que el Ministerio Público “no es una institución ortodoxa ni pétrea” y que su misión consiste en ofrecer justicia material desde una valoración integral de la prueba y con respeto por la dignidad del servidor público.
Reales Chacón subrayó que capacitar al talento humano permite tomar decisiones equilibradas y transparentes. Indicó que la entidad avanzará en 2026 hacia la implementación de herramientas de inteligencia artificial como apoyo técnico en análisis disciplinarios, sin desplazar el criterio humano propio del juzgador.
Repensar los cimientos del derecho disciplinario
Para el académico Carlos Arturo Gómez Pavajeau, el derecho disciplinario lo abordaron de manera limitada en Colombia al tratarlo como una subrama del derecho administrativo.
Aseguró que ese enfoque desconoce principios esenciales como la legalidad y la culpabilidad, y que el modelo colombiano posee una identidad singular que se remonta a la ética republicana planteada desde la época de Simón Bolívar.
Gómez Pavajeau destacó que un sistema verdaderamente moderno debe equilibrar legalidad, necesidades reales y justicia material.
Insistió en que el control disciplinario debe incorporar dimensiones preventivas y no limitarse a la sanción, recuperando su fundamento ético como herramienta para fortalecer la función pública.
El aporte generacional
El abogado Mario Felipe Daza Pérez expuso los desafíos contemporáneos del derecho disciplinario y la necesidad de integrar tecnologías emergentes de manera responsable.
Su intervención abordó el uso de inteligencia artificial en procesos administrativos y sancionatorios, advirtiendo que la innovación debe estar acompañada de controles y marcos éticos sólidos.
El personero destacó la trayectoria investigativa de Daza y su aporte doctrinal creciente: “Es un joven que come libros, que investiga, que propone. Lo que escribió sobre el derecho blando hoy cobra más vigencia que nunca”.
