Dueña busca a su mascota tras presunto hurto. Asegura que ni Policía ni Fiscalía ayudaron a resolver la situación.
La afectada dice que quedó sin ruta institucional y sin saber cómo recuperar a su mascota. Presuntamente, la dueña del animal dejó la puerta de la casa abierta unos minutos mientras bajaba por comida y su gata se salió del apartamento.
Explicó que, al regresar del segundo piso con la comida en las manos, no vio a su gata dentro del apartamento. Relató que salió de inmediato hacia la calle para revisar si el animal estaba cerca, pero no logró ubicarla.
En su relato, agregó que un vecino la alertó sobre lo ocurrido. Le dijo que una mujer, del barrio Puertas de Alcalá, en Cuba, había tomado al animal“porque supuestamente no tenía dueño”.
Según, tuvo que recorrer varias cuadras en busca de la vivienda de la responsable. Cuando llegó a la vivienda señalada y le exigió que devolviera a la mascota. La respuesta fue negativa. De acuerdo con la denuncia, la señora le aseguró que no la entregaría porque “la había regalado”.
Sin respuesta ni apoyo suficiente
Ante la situación, la afectada acudió a la Inspección de Policía del sector. Allí recibió la orientación de desplazarse con una patrulla hasta la casa de la señalada. Los uniformados la acompañaron, pero, según la denunciante, en la vivienda encontraron nuevamente una actitud grosera y hostil.
La mujer afirmó que los policías le manifestaron que no podían obligar a la señalada a devolver la mascota, y que la vía para continuar era instaurar una denuncia formal en la Fiscalía. La víctima insistió en que esperaba un acompañamiento más claro.
Dijo que acudió a la sede de la Fiscalía para radicar el caso. Sin embargo, asegura que allí le indicaron que no podían abrir una investigación penal, pues, según la orientación recibida, el hecho no configuraría un delito perseguible por esa entidad.
La mujer insistió en que quedó en un limbo institucional. No obtuvo una ruta de protección, tampoco un procedimiento para recuperar a la gata, ni una alternativa jurídica que le permitiera escalar la situación. “No sé qué más hacer”, explicó al final de su relato.
“Sólo necesito que me escuchen”
Para la afectada, el principal problema no fue únicamente la desaparición de su mascota, sino la ausencia de una autoridad que asumiera el caso con claridad.
Aseguró que la señora que se llevó la gata no actuó de buena fe y que la entregó a otra persona sin verificar si pertenecía a un hogar.
Por ahora, la mujer continúa buscando información entre vecinos y recorriendo el barrio para encontrar el animal. También analiza interponer un derecho de petición para que una entidad le explique qué trámite puede realizar.
