Tenía 22 años. La encontraron sin vida al interior de su vivienda, ubicada en el barrio Estación Villegas.
Aunque familiares la llevaron rápidamente al hospital San Joaquín, los médicos nada pudieron hacer. A los pocos minutos confirmaron que la joven ya no tenía signos vitales. Se llamaba Maritza Alexandra Zapata Suárez.
Nada parecía anticipar lo que ocurrió la tarde de este viernes en una casa de la carrera 15, número 194-27, en el barrio Estación Villegas de Pereira. La soledad y el haber perdido a su padre hace pocos meses, quizás, fueron el detonante.
Eran las 06:25 de la tarde cuando los familiares de Maritza Alexandra, de 22 años, ingresaron a la vivienda donde ella residía sola y se encontraron con la lamentable escena.
Sin esperar una ambulancia, la familia la trasladó de inmediato en un vehículo particular hasta el hospital San Joaquín. Sin embargo, los médicos que la atendieron fueron claros: la joven estaba muerta.
Maritza había cumplido años apenas dos días antes. Vivía sola en esa casa y, según vecinos y conocidos, era una persona tranquila, reservada, que no había manifestado signos visibles de algún problema grave.
“Nadie se explica por qué. No entendemos. Ella no hablaba mucho, pero no parecía estar mal. Esto nos tiene destrozados”, dijo una allegada a la víctima.
Aunque los casos como el de Maritza pocas veces son visibles, las cifras muestran un problema creciente entre la población joven del departamento.
De acuerdo con cifras del Instituto de Medicina Legal, durante el primer semestre de 2025 se han registrado 35 muertes por autolesión en el departamento de Risaralda.
Especialistas en salud mental advierten que el silencio familiar, la falta de acceso a atención psicológica oportuna y la estigmatización social siguen siendo los principales obstáculos para prevenir tragedias como esta.
Maritza deja una familia rota. Llena de preguntas. Aunque su historia es una entre muchas, es también una señal de alerta sobre lo que ocurre en silencio en cientos de hogares risaraldenses.
