La red de la muerte: estos serían los 30 sicarios en la mira de la Policía Metropolitana

In Judicial
junio 28, 2025

Pereira suma 111 homicidios en 2025. En los últimos meses, las autoridades se encargaron de rastrear a los responsables.

Según el mapeo criminal de la Policía Metropolitana, la mayoría de estos crímenes están directamente ligados a sicariatos por encargo. En los últimos tres meses, capturaron e individualizaron a 30 presuntos criminales. Otros 10 ya están plenamente identificados.

Pereira atraviesa una de sus crisis de seguridad más complejas de los últimos años. Sí, ya son 111 los homicidios registrados en lo corrido de 2025, una cifra que supera con creces los indicadores de violencia del año anterior.

360 Noticias tuvo acceso exclusivo a documentos reservados de inteligencia que revelan un avance significativo en la ofensiva contra las redes de sicariato que operan en la capital de Risaralda.

El trabajo policial

Capturar significa que el presunto sicario está detenido y judicializado por las autoridades. Individualizar implica que se identificó plenamente a la persona, su alias, participación en delitos y red criminal, aunque aún no haya sido aprehendido.

Este proceso permite a las autoridades integrar su información a las llamadas “burbujas investigativas”, que facilitan su posterior judicialización.

En la lista figuran nombres conocidos por los investigadores. Alias Pipeloco, con base en La Virginia, estaría vinculado a al menos cuatro homicidios. Asimismo, alias Puma, señalado no sólo de sicariato sino de controlar la venta de drogas en parte de la comuna Centro, podría estar implicado en siete asesinatos este año.

Estos son algunos de los rostros de los presuntos sicarios

La lista es extensa. Por ejemplo, alias Sebastián es otro de los objetivos prioritarios: su rastro lleva a la comuna Boston, donde se le investiga por estar relacionado con unos 14 homicidios.

Pero hay más, en Villa Santana, dos nombres se repiten: alias Yuri y alias El Nazi, vinculados al grupo criminal Cordillera y presuntos responsable de unos siete asesinatos. El primero ya fue individualizado y el segundo capturado.

Estrategia sostenida

El coronel Óscar Ochoa, subcomandante de la Policía Metropolitana, confirmó que desde la visita de altos mandos policiales y bajo la comandancia de la general Yurian Romero, se desplegó una estrategia de contención centrada en el desmantelamiento de estructuras dedicadas al sicariato.

Tenemos una lista de 30 sicarios entre capturados e individualizados. A cada uno lo tenemos referenciado: su nivel de peligrosidad, estructura criminal, vínculos y armamento usado”, dijo el alto oficial.

Ochoa agregó que las intervenciones permitieron demostrar que el problema es más complejo de lo que parece. Hay varios menores de edad reclutados para matar por sumas de dinero que van desde los 500 mil y hasta los dos millones de pesos.

La guerra de los colores

Los documentos revelan un sistema de clasificación: los verdes, asociados a la estructura Cordillera; y los amarillos, considerados sicarios “rebeldes” o independientes. Varios han oscilado entre estas dos redes, buscando alianzas, protección o territorio.

Alias Cala, por ejemplo, identificado como miembro de Cordillera, fue capturado con un arma de fuego, pero dejado en libertad.

Alias Mechas, Leche y Mundo Malo son parte del otro grupo. Este último lideraría una red que combina sicariato con presión armada sobre habitantes de sectores vulnerables para despojarlos de tierras: un fenómeno de desplazamiento intraurbano.

La amenaza persiste

A pesar de los avances, el coronel Ochoa advierte que la violencia no se ha frenado del todo. “Tenemos 111 homicidios este año y muchos están directamente relacionados con estos actores que ya tenemos identificados”, agregó.

Señaló que, aunque algunos están libres y otros prófugos, la Policía los tiene ubicados. “Queremos hacer los procedimientos bien. En cualquier momento vamos por ellos”, dijo.

La Policía asegura que este trabajo no sólo busca capturas, sino desmantelar redes enteras. Para ello, las llamadas burbujas operacionales cruzan datos de inteligencia, judicialización, información de la comunidad y seguimientos de armas recuperadas.

El mensaje de fondo es claro: Pereira está en la mira de grupos cada vez más sofisticados, pero también ha logrado afinar su respuesta policial. La guerra por el control territorial y del microtráfico sigue encendida, pero cada captura desmantela parte de su engranaje criminal.

Investigación 360 Noticias