“Eran inseparables. Vivían para servir, para amar y para rodar (en su motocicleta)”. Quienes los conocieron, saben que viajar era una pasión que compartían con entrega, con alegría y con una complicidad que contagiaba. Hoy la policía y el gremio de moteros de Risaralda están de luto.
Jhony Adolfo Rivera Taborda y Alexandra Carvajal Restrepo murieron el pasado viernes Santo en un trágico accidente de tránsito en la vía Manizales – Medellín. Una camioneta, supuestamente conducida por un joven de 21 años en estado de embriaguez, los embistió de frente en el sector de Quebrada Sucia, entre La Felisa y La Pintada.
Se desplazaban en su moto, como tantas veces lo hicieron, disfrutando de una de gran pasión: rodar por Colombia, recorrer caminos, compartir paisajes, sumar kilómetros y experiencias. Pero ese día, el viaje terminó en tragedia.


Ambos eran subintendentes de la Policía Metropolitana de Pereira y esposos desde hacía más de una década. Según el reporte oficial, la camioneta invadió el carril contrario y chocó contra los motociclistas.
En una de ellas iban Jhony y Alexandra. Los dos uniformados fueron trasladados con graves lesiones a centros asistenciales en Marmato y Supía, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvarles la vida.
La noticia, hoy es triste para la institución policial, para los grupos de moteros del Eje Cafetero y para toda una comunidad que, de inmediato, recordó el ejemplo de amor y de superación que representaban estos dos servidores públicos.
Un compañero de la Policía de Jhony, lo describió con palabras que aún duelen. “Él y Alexandra eran de esas personas que uno siente que Dios le manda para hacerle bien a este mundo. Eran amorosos, solidarios, incapaces de hacerle daño a alguien”, dijo.

En sus labores como policías siempre tenían una sonrisa, estaban dispuestos a ayudar. “Si alguien los necesitaba, ahí estaban. No sólo como funcionarios, sino también como seres humanos”, agregó.
Los recuerdos aún resuenan con ternura: “Cuchito”, la palabra que Jhony le decía a todos sus compañeros. También, “mi gordita”como cariñosamente le decía a Alexandra, su esposa. Muchos los recuerdan como una pareja que llenaba los espacios con amor y “una energía hermosa”.
Ya habían sufrido un accidente
Pero su historia también es la de una batalla superada. Jhony ya había enfrentado la muerte antes: había perdido una pierna en un accidente. Alexandra sufrió un fuerte impacto emocional. Pero lejos de rendirse, ambos renacieron.
Ese accidente hizo que Jhony regresara al deporte. Practicó ciclismo adaptado, montaba en moto, hablaba de resiliencia y de que los límites “solo estaban en la mente”. Era un ejemplo en la Liga de Paratletismo. Su fortaleza inspiraba a muchos.
Quienes hoy lo extrañan, aseguran que era un guerrero. Y ella, su compañera de batallas. Nunca se dejaron vencer”, agregó el amigo.

Las investigaciones indican que el joven conductor de la camioneta presentaba grado dos de alcoholemia. Una imprudencia que terminó con dos vidas llenas de sueños.
La Fiscalía adelanta el proceso judicial y se espera que el responsable responda por los delitos que se deriven de su presunto estado de embriaguez; mientras, en Pereira, en los comandos policiales y en los clubes de moteros, el vacío que dejan Jhony y Alexandra es enorme.
“Gracias a Dios que los conocimos, que compartimos con ellos tantos momentos, que rodamos juntos por Colombia. Hoy los despedimos, pero su legado nos acompaña”, concluyó el compañero, con la voz entrecortada.
Tras la muerte de los dos uniformados, Israel Londoño, secretario de Gobierno de Risaralda dijo que el país “pierde a dos policías comprometidos. La comunidad pierde a dos almas buenas. Y una historia de amor de dos personas que enfrentaron varias dificultades.
