El equipo médico del Hospital Universitario San Jorge confirmó que Luis Doranced Boñol Gutiérrez sufrió la amputación de su mano izquierda. Además de él, otras siete personas ingresaron al centro de salud, afectados por la explosión de la granada.
Las autoridades continúan investigando qué produjo la detonación accidental de una granada durante la actividad de rendición de cuentas de la Policía en Pereira y que dejó a ocho personas heridas, entre ellas el intendente Boñol Gutiérrez.
El incidente ocurrió sobre las 11:30 de la mañana de este miércoles en un acto oficial que se llevó a cabo en la Corporación Universitaria Minutos de Dios (Uniminuto), ubicada en el sector de Galicia.

La especialista en emergencias del hospital, Camila Marín Peralta, dijo que de los ocho ingresados, seis eran policías activos y dos civiles. Entre ellos, el intendente Boñol Gutiérrez, quien ingresó en condición crítica.
“Presentó una lesión severa en su mano izquierda, sin posibilidad de salvamento de la extremidad. Se le iniciaron medidas de soporte en la sala de reanimación y, tras descartar otras lesiones que comprometieran su vida, fue trasladado de urgencia al quirófano”, explicó la médica.
Asimismo, señaló que una de las civiles afectadas, quien tuvo contacto directo con el uniformado, sufrió quemaduras leves en el rostro y esquirlas en los ojos, aunque sin afectación en la agudeza visual.
Los otros seis heridos presentaron lesiones cutáneas menores y están bajo observación ante posibles efectos de la onda expansiva.
Por su parte, el gerente del hospital, Javier Alejandro Gaviria, indicó que, si bien se recibieron ocho pacientes, solo tres sufrieron lesiones significativas.
“Desafortunadamente, un uniformado perdió la mano debido a la manipulación del explosivo. Dos personas más permanecen siguen en observación por heridas leves con esquirlas, mientras que el resto está fuera de peligro, aunque con afectaciones menores por la explosión”, dijo.
Las autoridades policiales aún no han entregado detalles de la investigación, mediante la cual buscan esclarecer las circunstancias exactas de la detonación y determinar si hubo fallas en los protocolos de manejo de explosivos durante el evento.
