La violencia volvió a estremecer a una familia del Catatumbo. Miguel Ángel López, reconocido funerario de Tibú, Norte de Santander, fue asesinado junto a su esposa Zulay Durán Pacheco y su hijo de nueve meses en un brutal ataque sicarial ocurrido la noche de este miércoles 15 de enero.
El hijo mayor de la pareja, un niño de 10 años, sobrevivió y fue hallado junto a los cuerpos sin vida de su familia. El crimen ocurrió en la vía que conecta Tibú con Cúcuta, específicamente en la vereda La Valera, corregimiento La Silla.
Según videos difundidos en redes sociales, la familia se desplazaba en un vehículo mortuorio de la funeraria San Miguel cuando fue interceptada por hombres armados, que abrieron fuego a través del vidrio panorámico del automóvil.
Miguel Ángel y Zulay regresaban a casa para celebrar el cumpleaños de su bebé, quien había nacido un 14 de enero. La celebración terminó en tragedia, dejando a su hijo mayor solo, atrapado en la escena del horror. Testigos que llegaron al lugar auxiliaron al menor y lo entregaron a las autoridades.
La vía donde ocurrió el atentado ha sido escenario recurrente de la violencia. En el último año, se han registrado ataques con explosivos contra convoyes militares y la quema de maquinaria pesada.
La presencia de grupos armados ilegales como el ELN, disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y bandas locales dedicadas a la extorsión y el narcotráfico ha convertido la región en un territorio de alto riesgo.
El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre la masacre a través de su cuenta de X. “Una noticia lamentable (…). Unidades de Policía se encuentran adelantando actividades de recolección de información y verificación, para establecer los móviles y autores del hecho”, escribió el mandatario.
Miguel Ángel López no era ajeno a los riesgos de su labor. En un documental periodístico sobre el oficio funerario en el Catatumbo, confesó: “Yo recibo la muerte con las manos abiertas”. Era tanatólogo, embalsamador y agente funerario en una de las regiones más violentas del país. Su trabajo lo llevaba, incluso, a ser el primer respondiente en escenas de crímenes, cuando la Policía le pedía recoger cadáveres en zonas de difícil acceso.
“Debido al orden público que se maneja en la región, las autoridades no van al lugar de los hechos a hacer la inspección. A mí me ha tocado ir solo a recoger el cuerpo, subirlo al carro y transportarlo”, relató en esa entrevista.
