Desde la Conferencia de las Partes (COP16) sobre cambio climático, la Representante a la Cámara por Risaralda, Carolina Giraldo, hizo un llamado a la “implementación urgente” del Acuerdo de Escazú en Colombia, herramienta clave para la protección ambiental y los derechos humanos.
En el marco de su intervención en el foro de la Universidad ECCI, Giraldo destacó la importancia de este compromiso regional que busca garantizar el acceso a la información, la participación ciudadana y la justicia en asuntos ambientales, elementos críticos para salvaguardar ecosistemas y comunidades.
Giraldo subrayó que el Acuerdo de Escazú no es una solución instantánea a los problemas ambientales, pero sí un paso fundamental para fortalecer la legislación y proteger a los defensores del medio ambiente.
Desde su posición en la Cámara, Giraldo ha enfocado sus esfuerzos de control político en promover que los planes de gestión ambiental en Colombia se alineen con los principios del acuerdo, con especial énfasis en asegurar que los líderes ambientales puedan acceder a información sin temor, expresar sus preocupaciones en espacios seguros y participar en decisiones sobre proyectos de gran impacto sin ser perseguidos.
“El Acuerdo de Escazú es crucial para proteger la vida de quienes defienden el ambiente y enfrentan amenazas constantes. En Colombia, defender la naturaleza puede ser una sentencia de muerte, y este acuerdo representa una herramienta vital para reducir esos riesgos”, señaló.

Colombia, como recordó la representante, es uno de los países más peligrosos para los defensores del ambiente, y la necesidad de mecanismos efectivos de protección es cada vez más urgente.
La implementación del Acuerdo de Escazú cobra especial relevancia en áreas de alto valor ecológico como el Parque Nacional Natural Los Nevados, que alberga tres de los seis glaciares que aún existen en el país.
Este parque es vital, no sólo como regulador hídrico y captador de carbono, sino como recurso fundamental para millones de personas que dependen de sus ecosistemas. Sin embargo, el área enfrenta múltiples amenazas, desde la ocupación ilegal de tierras y la expansión agrícola.
Para Giraldo, el acuerdo permitiría fortalecer la protección de territorios como Los Nevados mediante una participación más activa de las comunidades locales y la promoción de la justicia ambiental.
En este sentido, el Acuerdo de Escazú se presenta como una oportunidad para garantizar que los recursos naturales del país puedan protegerse frente a los intereses económicos que ponen en riesgo su conservación.
“Proteger el ambiente no es sólo un acto de justicia ambiental, sino una responsabilidad política”, afirmó Giraldo que en un país megadiverso como Colombia, tenemos el deber de cumplir con este acuerdo para asegurar un futuro sostenible para todos.
Desde la Conferencia de las Partes (COP16) sobre cambio climático, la Representante a la Cámara por Risaralda, Carolina Giraldo, hizo un llamado a la “implementación urgente” del Acuerdo de Escazú en Colombia, herramienta clave para la protección ambiental y los derechos humanos.
En el marco de su intervención en el foro de la Universidad ECCI, Giraldo destacó la importancia de este compromiso regional que busca garantizar el acceso a la información, la participación ciudadana y la justicia en asuntos ambientales, elementos críticos para salvaguardar ecosistemas y comunidades.
Giraldo subrayó que el Acuerdo de Escazú no es una solución instantánea a los problemas ambientales, pero sí un paso fundamental para fortalecer la legislación y proteger a los defensores del medio ambiente.
Desde su posición en la Cámara, Giraldo ha enfocado sus esfuerzos de control político en promover que los planes de gestión ambiental en Colombia se alineen con los principios del acuerdo, con especial énfasis en asegurar que los líderes ambientales puedan acceder a información sin temor, expresar sus preocupaciones en espacios seguros y participar en decisiones sobre proyectos de gran impacto sin ser perseguidos.
“El Acuerdo de Escazú es crucial para proteger la vida de quienes defienden el ambiente y enfrentan amenazas constantes. En Colombia, defender la naturaleza puede ser una sentencia de muerte, y este acuerdo representa una herramienta vital para reducir esos riesgos”, señaló.
Colombia, como recordó la representante, es uno de los países más peligrosos para los defensores del ambiente, y la necesidad de mecanismos efectivos de protección es cada vez más urgente.
La implementación del Acuerdo de Escazú cobra especial relevancia en áreas de alto valor ecológico como el Parque Nacional Natural Los Nevados, que alberga tres de los seis glaciares que aún existen en el país.
Este parque es vital, no sólo como regulador hídrico y captador de carbono, sino como recurso fundamental para millones de personas que dependen de sus ecosistemas. Sin embargo, el área enfrenta múltiples amenazas, desde la ocupación ilegal de tierras y la expansión agrícola.
Para Giraldo, el acuerdo permitiría fortalecer la protección de territorios como Los Nevados mediante una participación más activa de las comunidades locales y la promoción de la justicia ambiental.
En este sentido, el Acuerdo de Escazú se presenta como una oportunidad para garantizar que los recursos naturales del país puedan protegerse frente a los intereses económicos que ponen en riesgo su conservación.
“Proteger el ambiente no es sólo un acto de justicia ambiental, sino una responsabilidad política”, afirmó Giraldo que en un país megadiverso como Colombia, tenemos el deber de cumplir con este acuerdo para asegurar un futuro sostenible para todos.
