El conflicto bélico en Ucrania se complica para el batallón de latinos. Recientemente renunciaron unos 180 colombianos que viajaron a este territorio para enfrentar a Rusia en un conflicto que lleva más de dos años. “No pagan lo que prometieron y nos ordenaron matar civiles”, dijo uno de los que recientemente abandonó la lucha.
Dayán Galeano llegó a Ucrania hace varios meses, con la esperanza de contribuir a la causa en la guerra, aunque el verdadero objetivo era ganar dinero para mantener a su familia en Colombia. Sin embargo, pronto descubrió que la realidad era diferente a lo que esperaba.
Este colombiano viajó a Ucrania para pelear una guerra que ni siquiera era de él. Por eso, habló con 360 Noticias y contó detalles sobre lo que se vive en este infierno. “En la última misión nos dijeron que teníamos que ejecutar a todos los que se asomaran en las casas o en el pueblo donde estábamos”, explicó.
La situación en Ucrania es complicada. La guerra ha dejado miles de muertos y heridos, y la mayoría de los combatientes son extranjeros que han viajado al país para luchar. Dayán estuvo en las ciudades de Donetsk, Liman y Dnipro, y vio cosas que nunca pensó que vería.
“Los habitantes de esa región donde estábamos son ucranianos, pero están a favor del gobierno de Rusia. Son prorusos y por eso nos ordenaron matarlos”, contó que la orden fue muy clara, aunque es un delito quitarle la vida a un civil en medio de un conflicto bélico, ya que es considerado un delito de lesa humanidad.
Dayán no es el único que renunció en los últimos días. Otros 180 connacionales hicieron lo mismo, cansados de las mentiras y la falta de pago. “El comandante nos dijo que renunciáramos para que nos cambiaran de posición, porque estaban muy complicados”.
“Los civiles son los que más sufren. No tienen comida, no tienen agua, no tienen medicinas. Es un desastre”, contó Galeano, un expolicía con 12 años de servicio a quien las circunstancias de la vida lo llevaron a Ucrania.
“Me echaron (de la policía) por un mal procedimiento y perdí todo por eso me vine a esta lugar”. Ahora, tras salir herido en combate, se encuentra en Kiev mientras espera para regresar a Colombia, aunque no le han realizado la junta médica.
“Nos ofrecieron 19 millones de pesos mensuales. Pero ha habido muchos incumplimientos. El tiempo que estuvimos heridos no nos los pagaron y tampoco están pagando a las familias los muertos de esta guerra”, reveló.
Dayán perdió el sentido de la audición en su oído izquierdo y también la vista en el ojo de ese mismo perfil. Regresará a Colombia con una platina en la cabeza, producto de una herida que casi le arranca la vida en medio de la guerra.
“Me toca irme sin indemnización, sin nada, con un procedimiento quirúrgico que me dejó mal. No sé qué voy a hacer. No tengo dinero, no tengo trabajo”, señaló.

Según Galeano, el comandante del batallón 49: Karpash Kashi era Eney, el padre de Enar, ambos eran los comandantes de ese grupo militar. Le dijeron a los latinos que en el momento de firmar contrato tenían vacaciones después de tres meses de combate, que tendrán una identificación militar para que se pudieran movilizar por Europa y Ucrania, pero esos compromisos nunca se llegaron a cumplir.
“Se nos robaron el sueldo. Éramos 180 colombianos en ese batallón de los cuales todo renunciaron porque no les pagaron. Nos obligaron a renunciar a nuestras posiciones y cuando llegamos para firmar contrato firmar contrato nuevamente, dijeron que no nos necesitaban”, agregó.
Asimismo, agregó que la mayoría de los voluntarios latinoamericanos terminaron renunciando por la orden de ejecutar civiles en las ciudades donde hay ciudadanos que están a favor del gobierno ruso. Ahora, Dayán inicia una nueva batalla, pero para salir con vida de Ucrania como un civil.
