Es una acción que pocas veces se ve, o quizá que casi nunca se visibiliza. Lo cierto es que este jueves, más de 300 habitantes de Kemberdé, en el municipio de Pueblo Rico (Risaralda) salieron a trabajar para ellos mismos reparar la vía de acceso al resguardo.
La razón es muy sencilla. Y es que la población ancestral atraviesa una dura crisis de atención en salud, que a la fecha de este año 2024, ha dejado a ocho víctimas fatales por enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias, todas eran menores de 5 años.
Ángela María Maya, vocera de la comunidad, dijo que todos los indígenas habían salido a trabajar sin ningún interés. “Ni de comida, ni plata. Ni siquiera un almuerzo. Acá todos sabemos que estamos pasando una situación muy dura con la salud y lo único que queremos es que nos dejen una ambulancia fija en el resguardo”, dijo.
Maya aseguró, que el Ministerio de salud les cumplió con la ambulancia que había prometido, pero que no la quieren dejar en la zona indígena porque la carretera estaba en muy malas condiciones.
“Por eso armamos este convite para salir a trabajar y demostrarle a la comunidad risaraldense que estamos dispuestos a aportar para que mejore la atención en salud en el municipio”, contó.





