El llamado plantea una alianza entre empresas, Estado y comunidades que contribuyan a la recuperación del territorio.
Cincuenta días después del terremoto que golpeó a Risaralda, el gobernador Juan Diego Patiño Ochoa expuso una preocupación concreta. Pidió al sector privado mantener su apoyo cuando la emergencia dejó de ocupar titulares. Su mensaje fue directo: “Hoy es donde necesitamos la verdadera ayuda”.
El mandatario sostuvo que la atención inicial estuvo concentrada en salvar vidas, rescatar personas, atender heridos y llevar asistencia a los puntos con mayores daños. Ahora, el departamento enfrenta la tarea de recuperar zonas afectadas y acompañar a las comunidades durante los meses que puede tomar ese proceso.
La primera respuesta reunió a la Gobernación, ProRisaralda, la Alcaldía de Pereira, organismos de socorro, Fuerza Pública, instituciones públicas, empresas, organizaciones y voluntarios.
Dijo que el despliegue permitió atender la emergencia, pero hoy plantea que la siguiente fase necesita recursos, planificación y participación empresarial.
El llamado apunta especialmente a evitar que la disminución de la atención nacional termine también reduciendo el respaldo a los municipios afectados. Para Patiño, el paso de la emergencia a la recuperación no significa que las necesidades hayan desaparecido.
Catorce municipios
El pedido comprende 14 municipios de Risaralda afectados por el terremoto del 10 de agosto. La dimensión territorial obliga, según el gobernador, a seguir una coordinación entre instituciones, comunidades y empresas.
“Hoy es donde necesitamos la verdadera ayuda”, afirmó Patiño al referirse a esta nueva etapa. Su planteamiento busca que las compañías y organizaciones mantengan su participación mediante iniciativas que respondan a las necesidades de cada territorio.
La diferencia frente a la primera respuesta está en el tipo de acciones. Mientras la emergencia demandó atención inmediata, la recuperación implica definir prioridades, estructurar proyectos, movilizar recursos y acompañar a las poblaciones durante un periodo prolongado.
Por eso, la petición del gobernador pone al sector empresarial ante una nueva etapa de participación. Ya no se trata solamente de responder, sino de aportar capacidades y recursos a procesos que requieren continuidad.
A 50 días del terremoto, el mensaje del departamento cambia de tono: la prioridad es evitar que la recuperación pierda apoyo cuando la tragedia dejó de estar en el centro de la atención nacional.
