El departamento enfrenta condiciones secas, mientras organismos de socorro mantienen vigilancia.
Las autoridades contabilizan 24 incendios de cobertura vegetal durante septiembre en Risaralda, emergencias que en conjunto han comprometido aproximadamente 36,4 hectáreas de terreno. La cifra mantiene la atención sobre las zonas rurales, donde las condiciones secas pueden facilitar la propagación de las llamas y dificultar su control.
El episodio más extenso ocurrió el 18 de septiembre en zona rural de Quinchía, donde las llamas afectaron cerca de 30 hectáreas de cobertura vegetal.
Esa superficie representa aproximadamente el 82 % del terreno comprometido por incendios en todo el departamento durante el mes.
El registro muestra una diferencia considerable frente a los demás eventos reportados hasta ahora. Aunque septiembre acumula dos docenas de emergencias, el caso ocurrido en Quinchía concentra por sí solo la mayor parte de la superficie afectada.
Aumenta el riesgo
Ante el panorama actual, el Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres (CDGRD) pidió a la comunidad extremar las medidas de prevención y evitar actividades que puedan originar fuego.
Diana Carolina Ramírez Laverde, coordinadora departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres, explicó que una pequeña quema puede transformarse rápidamente en una emergencia de mayor extensión bajo las condiciones actuales.
“Las condiciones secas aumentan la posibilidad de que una quema o un conato pueda convertirse rápidamente en un incendio de mayor extensión”.
La funcionaria también señaló que estos episodios pueden generar daños sobre ecosistemas, bienes y comunidades, por lo que insistió en la responsabilidad ciudadana para reducir nuevos casos.
Zonas rurales
El CDGRD extendió las recomendaciones a los 14 municipios de Risaralda, especialmente en áreas donde el estado del terreno y la vegetación facilite la propagación de las llamas.
Las autoridades pidieron evitar quemas de residuos, fogatas y otras actividades que produzcan fuego, además de no arrojar colillas de cigarrillo ni materiales inflamables en espacios rurales.
También solicitaron informar de inmediato cualquier columna de humo o señal de incendio a las autoridades y organismos de socorro, con el propósito de facilitar una respuesta temprana.
Ramírez Laverde reiteró que la prevención resulta determinante durante esta temporada:
“Una quema de origen humano, en medio de condiciones secas, puede propagarse con rapidez y generar afectaciones importantes sobre los ecosistemas, los bienes y las comunidades”.
