Entre las cifras oficiales se cuentan más de 708 familias que sufrieron algún tipo de pérdida material por el sismo del pasado10 de agosto.
La emergencia concentra una parte importante de los daños en la zona rural, donde varias comunidades enfrentan las consecuencias del movimiento telúrico. En el casco urbano de Apía también se reportan ocho viviendas completamente destruidas. Las familias reciben apoyo de vecinos y amigos.
El alcalde de este municipio, Andrés Hoyos, explicó que cinco veredas que limitan con Belén de Umbría presentan afectaciones considerables: La Floresta, San Agustín, San Andrés, Guarne y Dosquebradas. En estos sectores se encuentran varias de las casas que quedaron completamente destruidas.
La situación obligó a la administración municipal a mantener una atención permanente sobre las comunidades rurales, especialmente aquellas cuyos hogares presentan daños que dificultan su habitabilidad. Según el mandatario, la alcaldía ordenó visitas para conocer las necesidades de las familias afectadas.
En total, son 78 viviendas que quedaron totalmente en el suelo, mientras que otras más de 600 presentan afectaciones en diferentes grados. La emergencia no solo se concentró en un sector del municipio, sino que alcanza distintos puntos.
La administración municipal adelanta acciones para atender algunas de las necesidades más urgentes. Entre ellas, la entrega de madera para las personas que requieren realizar reparaciones en sus techos de las afectaciones ocasionadas por el sismo.
El mandatario pidió que la atención no se concentre exclusivamente en las zonas con mayor población. Aunque reconoció que el área metropolitana de Risaralda sufrió las mayores consecuencias, insistió en que municipios como Apía y otros sectores del occidente del departamento requieren igualmente solidaridad y apoyo.
