Una investigación busca fortalecer los controles en la prescripción médica, especialmente en pacientes con enfermedad renal crónica.
El mayor riesgo se concentra en personas con enfermedad renal crónica en estados avanzados, donde una dosis inadecuada de antibióticos puede agravar el deterioro de la función renal y provocar otros efectos adversos. Ese fue uno de los principales hallazgos de una investigación basada en la revisión de cientos de fórmulas médicas en pacientes con esta enfermedad.
Un estudio desarrollado por el grupo de investigación de Audifarma encendió las alarmas sobre la forma en que se están formulando este tipo de medicamentos a pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), una población especialmente vulnerable debido a que sus riñones tienen una capacidad reducida para eliminar los medicamentos del organismo.
La investigación analizó 473 pacientes, con una edad promedio de 72,6 años, y revisó 914 prescripciones médicas de antibióticos realizadas en escenarios de práctica clínica real.
El resultado más preocupante fue que el 30,4 % de los antibióticos se formuló sin el ajuste de dosis que requería el paciente, de acuerdo con su función renal.
En contraste, solo el 30,1 % de los tratamientos recibió una dosificación adecuada cuando era necesaria, mientras que el 39,5 % restante correspondía a pacientes que no requerían modificaciones en la dosis.
Pacientes con mayor riesgo
El estudio identificó que el problema es más frecuente en quienes padecen enfermedad renal crónica en estadios 4 y 5, es decir, en las fases más avanzadas de la enfermedad.
Los investigadores advirtieron que una dosificación incorrecta puede favorecer la aparición de efectos adversos e incluso acelerar el deterioro de la función renal, comprometiendo aún más el estado de salud de estos pacientes.
Entre los medicamentos más prescritos durante el análisis aparecen las cefalosporinas, las penicilinas y los glucopéptidos, antibióticos de uso frecuente para tratar diferentes tipos de infecciones.
A fortalecer los controles
Los autores del estudio señalaron que estos resultados muestran la necesidad de reforzar los procesos de prescripción médica y verificar que las dosis de los antibióticos se ajusten a la función renal de cada paciente.
Además, destacaron que la investigación aporta evidencia obtenida en condiciones reales de atención, lo que permite identificar oportunidades de mejora para aumentar la seguridad de los pacientes y disminuir los riesgos asociados al uso de medicamentos.
El análisis concluye que un ajuste adecuado de la dosis no solo mejora la efectividad del tratamiento, sino que también reduce la posibilidad de complicaciones en una población que ya enfrenta una enfermedad de alta complejidad.
