El caso se transformó en un símbolo de protección a la niñez, solidaridad ciudadana y compromiso institucional con la vida.
Durante más de tres meses, el cuerpo de una recién nacida permaneció en Medicina Legal sin que ningún familiar acudiera a reclamarlo. Las investigaciones determinaron que la bebé fue víctima de una muerte violenta a los pocos minutos de haber nacido. El cuerpo presentó tres lesiones causadas con un arma cortopunzante: una en el pecho y dos en el cuello. Además, al momento que la encontraron aún tenía el cordón umbilical.
No tenía nombre, no tenía quién la visitara y tampoco quién le diera el último adiós. Este martes, la historia cambió cuando policías, líderes comunitarios y ciudadanos acompañaron las exequias de la bebé que hoy Pereira conoce como Milagros.
Su historia comenzó en medio de uno de los casos que más conmoción ha generado en Pereira durante los últimos meses. A la recién nacida la encontraron sin vida entre bolsas de basura y residuos en el sector de Perla del Sur, en la comuna Cuba, un lugar donde, como señalaron las autoridades, ningún recién nacido debería terminar abandonado.
Desde aquella madrugada del pasado mes de marzo, las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer qué ocurrió con la menor y quiénes fueron los responsables de su muerte. Con el paso de las semanas, los hallazgos forenses permitieron establecer que no se trataba únicamente de un caso de abandono, sino de una muerte violenta.
Mientras fiscales, investigadores y policías buscaban respuestas, el cuerpo de la bebé permanecía en las instalaciones de Medicina Legal. Allí transcurrieron los días sin que apareciera un familiar, un conocido o cualquier persona que preguntara por ella.
La ausencia fue absoluta. Nadie reclamó el cuerpo, nadie acudió a reconocerla y nadie estuvo presente para acompañar sus restos. Su historia parecía destinada a terminar en el anonimato, reducida a un expediente judicial y a una investigación que aún continúa abierta.
Un último adiós
Lo que pasó con la menor impactó a los funcionarios que siguieron el caso desde el primer momento. Entre ellos, el comandante de la Policía Metropolitana de Pereira, coronel Oscar Leonel Ochoa, quien reconoció que es una de las imágenes más difíciles que le han tocado.
“Muy triste ver a la niña en una paleta de Medicina Legal en congelamiento. Eso es muy triste para nosotros como autoridad de Policía verla allá sin nadie que la visitara, sin nadie que la acompañara”, señaló.
Durante esos meses, explicó el oficial, los únicos visitantes que tuvo la bebé fueron los investigadores que adelantaban las pesquisas para esclarecer el crimen. “La Policía era la única que la visitaba con fines investigativos”.

La iniciativa impulsada por uniformados, fundaciones y ciudadanos se negó a que la menor permaneciera olvidada. El propósito era sencillo: darle una despedida digna y reconocer su existencia.
Con el apoyo de la Fiscalía y de Medicina Legal, se adelantaron los trámites necesarios para la entrega del cuerpo. De esa manera, la recién nacida recibió un nombre que terminaría identificándola ante toda la ciudad: Milagros.
“Decidimos buscar la forma de que nos entregaran a esta bebecita Milagros para darle una despedida y dejar que no se siguiera congelando bajo el frío establecimiento de Medicina Legal”, agregó Ochoa.
La tarde de este martes, una caravana integrada por policías, líderes comunitarios, representantes de fundaciones y ciudadanos recorrió las calles de Pereira para acompañar el último recorrido de la menor. Personas que nunca la conocieron decidieron estar presentes en el momento en que más sola pudo haber estado.
El recorrido concluyó en el cementerio La Ofrenda, donde se realizaron las honras fúnebres en medio de un ambiente de respeto, reflexión y solidaridad. Allí no solo se despidió a una bebé, sino que también se rindió homenaje a una vida que, aunque breve, logró conmover a toda una comunidad.
Mientras tanto, la investigación sigue avanzando. Según reveló el coronel Ochoa, las autoridades aún despliegan un amplio trabajo de análisis técnico para identificar a quienes estuvieron detrás del crimen.
“Han sido 500 horas de video analizadas, 100.000 números telefónicos analizados. Alguno de ellos nos dará la pista para llegar al lugar de un hospital y al lugar donde la abandonaron”, explicó el coronel.
Las autoridades aseguran que cuentan con información que podría acercarlos a los responsables y reiteraron que el caso continúa siendo una prioridad institucional. “Es un reto hoy casi personal porque soy padre de familia. Este momento para nosotros es muy triste, pero vamos a lograr llegar a los que perpetraron este hecho”, agregó Ochoa.
