Treinta emprendimientos participaron en la feria Sembradores de Paz. Víctimas dieron un verdadero ejemplo de resiliencia.
La conmemoración del Día de las Víctimas en Dosquebradas se convirtió en un escenario de reactivación económica y visibilización social. La articulación entre el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y la Alcaldía permitió reunir a emprendedores afectados por el conflicto armado. Todos, encontraron en sus iniciativas una alternativa de ingresos y reconstrucción.
El evento combinó oferta institucional, empleabilidad y acompañamiento técnico en un mismo espacio. La jornada también mostró el impacto de los procesos formativos en la transformación de historias de vida.
En el Centro Administrativo Municipal (CAM) de Dosquebradas, la feria “Sembradores de Paz” congregó a 30 emprendedores víctimas del conflicto armado. Una oportunidad para mostrar sus productos elaborados tras procesos de formación y acompañamiento institucional.

La iniciativa, desarrollada en el marco del 9 de abril, buscó no sólo conmemorar la fecha, sino generar oportunidades reales de ingreso.
Historias que resisten al conflicto
Sandra Milena Giraldo Guasorna, proveniente de Pueblo Rico, representa una de las experiencias que emergen desde los territorios indígenas. Su emprendimiento, Dachi Quincina, agrupa a mujeres víctimas y madres cabeza de hogar que hoy encuentran sustento en la producción artesanal.
“Es un emprendimiento de varias mujeres… apoyado por la alcaldía para mujeres, madres víctimas del conflicto”, explicó. El proyecto nació hace cuatro años con el respaldo del Sena, que brindó capacitaciones y herramientas para iniciar la producción.
“Empezamos por medio del Sena… nos dieron implementos y la administración municipal nos apoya con el local”, relató. Actualmente, cuentan con tienda física en su municipio y participan en ferias para comercializar sus productos.

Sin embargo, detrás del proceso hay una historia de desplazamiento. “Desde los 13 años me tocó salir del territorio… dejarlo todo”, recordó Giraldo, quien además señaló que su caso no ha sido reconocido oficialmente como víctima. A pesar de ello, el emprendimiento se convirtió en una segunda oportunidad.
Eje de reactivación
Desde la institucionalidad, el Sena destacó el alcance de estos espacios. Hernando Alonso Posada, director regional, explicó que la feria hace parte de una estrategia nacional. “Hoy es una conmemoración con las víctimas… y el Sena tiene una feria que denomina Sembradores de Paz”, afirmó.
El funcionario detalló que el acompañamiento va más allá de la formación. Incluye acceso a herramientas como Tecnoparque, asesoría en empaques y la posibilidad de financiación a través del Fondo Emprender. “Buscamos dejar capacidad instalada para que su emprendimiento permanezca”, indicó.

Además, la jornada integró una feria de servicios con oportunidades laborales. En total, se ofertaron 76 vacantes a través de la Agencia Pública de Empleo. “Lo que hacemos es conectar el talento humano con las oportunidades”, explicó Posada.
El evento también permitió medir la aceptación de los productos en el mercado. Según el Sena, estos espacios facilitan la retroalimentación directa. Los emprendedores reciben recomendaciones sobre presentación, tamaño y comercialización, lo que fortalece su posicionamiento.
De la pérdida a la innovación
Otra de las historias que marcó la jornada fue la de Alba Lucero Londoño Ramírez, quien reconstruyó su vida tras ser víctima de extorsión. Su negocio terminó incendiado, obligándola a huir con sus hijos. “Quedamos en la calle sin nada”, relató.
En medio de la crisis, encontró una oportunidad en lo cotidiano. Con una auyama, harina y un sartén, creó un producto que con el tiempo se transformó en su marca. “Con 2000 pesos pude hacer un producto y con mi fuerza de sacar un proyecto adelante”, afirmó.
Hoy su emprendimiento ha evolucionado en diseño, presentación y reconocimiento. Ha recibido premios de innovación y cuenta con variedad de productos. “Tengo un producto único… hoy ya tengo diseño de empaque e imagen”, explicó.
Su proceso también estuvo acompañado por el Sena. A través de formación y asesorías, fortaleció habilidades comerciales y de comunicación. “Aprendí a hablar, a vender, a salir adelante”, destacó, al resaltar el papel de la entidad en su crecimiento.
Más allá del éxito empresarial, su testimonio refleja una transformación personal. “Salir huyendo no tiene precio… hoy valoro la tranquilidad y la vida”, expresó.
Para quienes atraviesan situaciones similares, el mensaje es insistir. Londoño enfatizó que el camino no es fácil, pero sí posible. “Hay que insistir, persistir y no desistir”, señaló, al recordar que en sus inicios enfrentó rechazo comercial.
La feria en Dosquebradas marcó el vivo ejemplo de que los procesos de acompañamiento institucional pueden incidir en la reconstrucción de proyectos de vida. La articulación entre formación, empleo y emprendimiento se consolida como una estrategia clave para las víctimas del conflicto.
