Así narró lo que pasó: la confesión de Óscar Leiva que cierra casi tres años de incertidumbre

In Judicial
marzo 24, 2026

La verdad sobre el asesinato de Diana Marcela Camargo apenas comienza. Falta confirmar si los restos que hallaron son de ella.

Casi tres años después de la desaparición de Diana Marcela Camargo, un interrogatorio cambió el rumbo del caso. 360 Noticias tuvo acceso exclusivo al audio en el que Óscar Leiva Acevedo, reconstruyó con detalles la noche en que ocurrieron los hechos en una zona rural de Pereira. El relato es estremecedor, pero pone fin a una incertidumbre que mantuvo expectante a la familia durante todo este tiempo.

Antes del interrogatorio dijo que necesitaba sacarse lo que había guardado por mucho tiempo. Dijo que quería pedir perdón a su familia a y la de Diana Marcela. También dio las coordenadas del lugar donde hallaron el cuerpo.

La historia, según el propio Leiva, comenzó años atrás. Se casaron el 5 de abril de 2014 en una iglesia cristiana y convivieron cerca de una década. De esa relación nació un hijo, hoy de 11 años, y que estuvo bajo su custodia legal desde la desaparición de su expareja.

Con el paso del tiempo, la relación se deterioró. Se separaron, pero siguieron en contacto. El relato sitúa los hechos en la noche del viernes 14 de julio de 2023. Leiva aseguró que salió de su trabajo y se dirigió a comer a un restaurante del barrio Japón. Allí recibió una llamada de Diana Marcela, quien llegó minutos después.

Compartieron la mesa. Luego, según su versión, ella presuntamente le pidió que la acompañara a su vivienda en el sector Los Héroes. Desde allí salieron en motocicleta con un supuesto encargo: recoger unos elementos antes de dirigirse hacia otra zona.

La última noche

El recorrido tomó un giro que ninguno de los dos había planeado. Diana Marcela condujo la motocicleta hacia la vía que conecta con Combia, en zona rural de Pereira. Avanzaron por una carretera destapada, oscura y con escasa circulación.

En medio del trayecto se cayeron de la motocicleta. Leiva afirmó que ella sufrió un golpe en la rodilla. Minutos después, él intentó besarla, pero la reacción fue inmediata: ella lo rechazó y lo golpeó con el bolso.

Ese momento, según su propia narración, lo cambió todo. Óscar relató que, en medio de la ira, tomó una piedra y la lanzó contra ella. La impactó en la cabeza. La mujer cayó a un costado de la vía. Al acercarse, dijo que la encontró inconsciente y tenía sangre en la cabeza.

El ocultamiento

El testimonio continúa con un punto clave. Lo que ocurrió después es determinante.  Leiva aseguró que, al ver luces de un vehículo acercándose, arrastró el cuerpo hacia una zona de vegetación, cerca de un barranco. Luego se retiró del lugar en la motocicleta.

Minutos después regresó, pero no encontró el cuerpo donde lo había dejado. Tras varios minutos, abandonó la zona y regresó a su vivienda. Se llevó únicamente el celular de la víctima, dispositivo cuyo paradero sigue sin aparecer.

Al día siguiente, Leiva volvió al barrio donde vivía Diana Marcela. Permaneció allí durante un tiempo, observando, según dijo, si lograba verla. Afirmó que pensó que ella había sobrevivido y se había marchado.

Durante casi tres años, la desaparición se mantuvo sin respuestas claras que ahora, con el interrogatorio, deja elementos que ahora analizan las autoridades: la trayectoria exacta, una zona descrita cercana a Combia, la posible manipulación de la escena y hasta posibles inconsistencias en la desaparición del cuerpo.

La otra versión

En una publicación, Caracol Radio aportó datos adicionales sobre el caso al ubicar con precisión el lugar donde habrían ocultado el cuerpo de Diana Marcela Camargo. Según esta información, Óscar Leyva confesó que llevó los restos hasta el sector de La Amoladora Baja, en el Pital de Combia, zona rural de Pereira, lo que permitió a las autoridades concentrar las labores de búsqueda en un punto específico.

Hasta ese sitio llegaron unidades del Cuerpo Técnico de Investigación, que adelantaron trabajos de exhumación. En el lugar hallaron prendas de vestir y restos óseos que ahora son analizados mediante pruebas de ADN para confirmar su identidad.

De acuerdo con esta versión, la confesión se produjo luego de la captura de Leyva y al conocer el peso de las pruebas recopiladas por la Fiscalía General de la Nación. Con estos nuevos elementos, el ente acusador evalúa una imputación más grave.