El Ministerio Público revisó el cronograma, la financiación y los efectos sociales tras algunas quejas ciudadanas.
La Personería Municipal de Pereira llegó a Corales para revisar una obra clave y escuchar a la comunidad. El objetivo fue verificar avances, compromisos y efectos reales. La visita respondió a inquietudes por movilidad, plazos y convivencia. El control preventivo busca evitar retrasos, sobrecostos y conflictos sociales.
La inspección se concentró en la intersección de Corales, uno de los puntos más congestionados de Pereira. El proyecto promete mejorar el flujo vehicular, pero su ejecución ha generado inquietudes entre residentes y comerciantes por cierres, desvíos y tiempos de obra.
La Personería actuó como Ministerio Público, con un rol de veeduría institucional para verificar que lo planeado se cumpla en los términos anunciados y que la comunidad sea escuchada.
Durante el recorrido, el personero municipal Leonardo Fabio Reales Chacón explicó que la visita tuvo un doble propósito: control preventivo y mediación social.
“Nos corresponde escuchar a la comunidad y verificar compromisos estructurales”, señaló. La revisión incluyó el estado del cronograma, los hitos técnicos y la coherencia entre el diseño aprobado y lo que se ejecuta en campo.
La obra en Corales se concibió como una intervención para ordenar el tránsito en un nodo crítico. El impacto esperado es metropolitano, por la conexión con corredores de alta demanda. Sin embargo, la percepción ciudadana exige resultados medibles: reducción de tiempos de viaje, seguridad peatonal y mínima afectación al comercio barrial durante la construcción.
¿Qué verificó la Personería en Corales?
Se evaluó el cumplimiento del programa de actividades, contrastando lo ejecutado con lo previsto en el diseño. La revisión abarcó tiempos, costos y alcance, con énfasis en que los ajustes técnicos no desborden el presupuesto ni extiendan plazos sin justificación.
Otro eje fue el impacto social de la obra. La Personería recogió inquietudes sobre accesos, señalización temporal y convivencia. La mediación busca que la comunidad se sienta satisfecha, no sólo informada.
Reales Chacón insistió en que cualquier obra pública está sujeta a evaluación permanente por ciudadanos y expertos, y que la veeduría institucional es preventiva, no reactiva.
En materia financiera, se verificó la trazabilidad de los recursos, con el fin de asegurar que los desembolsos correspondan a avances reales. La vigilancia presupuestal es clave para evitar contingencias que terminen trasladándose a la ciudadanía en forma de retrasos o recortes.
La Personería también revisó la coherencia técnica del diseño, especialmente en fases críticas que afectan la movilidad. Los desvíos y cierres fueron evaluados desde su impacto cotidiano, con recomendaciones para mejorar señalización y comunicación.
Reales Chacón subrayó que la evaluación no termina con la visita. Habrá seguimiento al cumplimiento de los compromisos, a la actualización del cronograma y a la calidad de la información pública. “Verificamos que la obra se haya iniciado y que el programa de actividades se cumpla”, recalcó.
