443 capturas, seis sicarios detenidos y arsenal incautado marcan un mes con menos homicidios, pero mayores señales de disputas.
El primer mes el año cerró con 23 homicidios confirmados, un caso menos que el mismo mes del año anterior, pero los indicadores operativos revelan un escenario más complejo: menos asesinatos visibles y mayor actividad criminal subterránea.
Las cifras consolidadas muestran una reducción marginal del 4 por ciento frente a 2025, mientras que el volumen de capturas, allanamientos e incautaciones expone disputas violentas en curso, algunas con posibles conexiones transnacionales.
Durante la quinta semana del mes, el registro bajó de ocho a seis homicidios, una disminución del 25 por ciento. Sin embargo, fuentes coinciden en que la caída de la estadística equivale a un reacomodo temporal de actores armados ilegales.
El análisis de capturas, armas incautadas y objetivos priorizados apunta a una reorganización silenciosa, con especial presión sobre redes de sicariato y economías ilegales urbanas.
En enero se contabilizaron 443 capturas, de las cuales 41 se produjeron por orden judicial, un dato que refleja procesos investigativos en curso y seguimientos de mediano plazo.
A esto se suman 19 allanamientos, en promedio uno cada dos días, y la incautación de 36 armas de fuego, indicadores que, leídos en conjunto, describen un mes de alta intensidad operativa.
Capturas estratégicas
Durante el primer mes, capturaron a 28 personas por porte ilegal de armas, entre ellas seis sicarios considerados generadores directos de violencia en la jurisdicción. En ese grupo figuran alias el Carnicero, Willy, Gilmer y Kevin.
El impacto de estas detenciones va más allá del número. Se trata de perfiles vinculados a hechos recientes y a estructuras activas, lo que explica, según el análisis, la contención temporal de homicidios en determinadas zonas.
‘Gota a gota’ y señales internacionales
El hallazgo de un arsenal compuesto por seis armas de fuego abrió una línea de análisis más amplia. Los indicios recopilados apuntan a una posible guerra asociada al fenómeno del ‘gota a gota’, con características que superan el ámbito local.
La hipótesis incluye rentas de armas a través de fachadas y la presencia de actores con conexiones fuera del país.
Este fenómeno, se caracteriza por violencia selectiva para garantizar el cobro de préstamos ilegales, castigos ejemplarizantes y disputas entre bandas por el control de clientes.
En enero, los indicios hallados sugieren que Pereira y su área de influencia no son ajenas a esa dinámica, aunque las autoridades mantienen bajo reserva los detalles para no comprometer procesos en curso.
