El caso de alias Mono Becerro activó alertas por la supuesta presencia de redes transnacionales.
En el expediente judicial, el análisis apunta a una confrontación por el control del préstamo ilegal en sectores estratégicos de Pereira, una economía criminal que mueve dinero a diario, intimida a comerciantes y deja pocas denuncias formales.
La prioridad, según fuentes oficiales, es contener una posible escalada violenta antes de que el conflicto se traslade a las calles. El punto de quiebre fue el homicidio de alias Mono Becerro, señalado como uno de los prestamistas ilegales que operaba en el sector de La Dulcera.
A partir de ese hecho, el Bloque de Búsqueda asumió la investigación y activó un protocolo especial para determinar si detrás del caso existe una disputa por control territorial entre estructuras criminales dedicadas al gota a gota.
Según los primeros cruces de información, el caso va más allá de un ajuste de cuentas. Hay algo más, lejos del alcance de la ciudadanía. Y es cómo se trasladó la disputa criminal, del tusi al gota a gota.
Los investigadores detectaron movimientos recientes, presión sobre comerciantes y señales de participación de actores extranjeros, lo que refuerza la tesis de una red organizada con capacidad de expansión y reemplazo rápido de sus operadores.
Renta ilegal
En ese contexto, las autoridades avanzan en la revisión de expedientes que describen cómo estas organizaciones imponen intereses extorsivos, cobran a diario y sostienen el negocio mediante amenazas.
La modalidad, aunque silenciosa, deja un rastro financiero constante al servicio del narcotráfico y que se convirtió en una de las principales líneas de investigación.
De acuerdo con fuentes judiciales, el seguimiento se concentra en patrones de recaudo, identificación de cobradores activos y movimientos de dinero que no corresponde a actividades económicas formales.
El objetivo es golpear el corazón financiero de la estructura y evitar nuevas retaliaciones por el control de estas rentas ilegales.
En medio de ese entramado, los investigadores advierten que varios de los presuntos integrantes se movilizan entre ciudades del Eje Cafetero, lo que dificulta su identificación y les permite mantener presencia sin establecerse de forma permanente en un punto.
Rastreo internacional y objetivos priorizados
Ante la dimensión del fenómeno, la Policía abrió una línea de cooperación con INTERPOL para verificar ingresos recientes de presuntos delincuentes y su llegada a Pereira.
La revisión de registros migratorios busca establecer si la organización recibió refuerzos externos tras la muerte de Mono Becerro.
Dentro de los nombres priorizados, aparece alias El Tatuado, también conocido como Rolo, mencionado por el comandante de la Policía Metropolitana como uno de los actores bajo seguimiento.
De él, los investigadores señalan que habría llegado desde Brasil, donde presuntamente manejó rutas de préstamo ilegal, y que se mueve entre Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa.
En ese rastreo, los informes describen un perfil de alto flujo económico: vehículos de alta gama, movilidad constante y bajo perfil operativo. Para los investigadores, estos elementos no son accesorios, sino señales de una estructura que busca consolidarse.
Las autoridades reforzaron operativos preventivos en zonas comerciales y barrios con reportes de cobro ilegal. El Bloque de Búsqueda priorizó el seguimiento financiero y la identificación de enlaces locales para cerrar el cerco antes de que la guerra deje nuevas víctimas.
