Un submarino artesanal salió con el cargamento desde costas nacionales. Durante la operación capturaron a cuatro tripulantes.
La operación internacional contó con el apoyo en inteligencia de la Policía Nacional y permitió interceptar una ruta clave del narcotráfico transnacional para frenar un cargamento que tenía como destino mercados europeos de alto consumo.
El golpe ocurrió en aguas cercanas al archipiélago de las Islas Azores, donde las autoridades portuguesas interceptaron un submarino artesanal que transportaba cerca de ocho toneladas de clorhidrato de cocaína.
La embarcación, según las primeras verificaciones, habría zarpado desde costas colombianas. Esta es la mayor incautación de drogas del país ibérico.
En el procedimiento se logró la captura de tres ciudadanos colombianos y un venezolano, señalados de integrar la estructura logística encargada del transporte marítimo.
Inteligencia sin fronteras
Fuentes oficiales confirmaron que el resultado se produjo tras un intercambio oportuno de información entre la Policía Nacional, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y las autoridades de la República de Portugal.
El director general de la Policía Nacional, general William Oswaldo Rincón Zambrano, aseguró que la operación impacta de manera directa las economías criminales.
“Este resultado demuestra que la cooperación internacional salva vidas y debilita de manera real las estructuras del narcotráfico. Enfrentamos este delito sin fronteras y con respeto por la legalidad”, afirmó.
Golpe histórico al narcotráfico
Las autoridades portuguesas catalogaron la incautación como la mayor registrada en la historia del país, lo que evidencia el uso creciente de submarinos artesanales por redes criminales para evadir controles marítimos.
La operación afectó de forma directa la capacidad financiera y logística de organizaciones dedicadas al tráfico internacional de estupefacientes. La DEA avanza en el trámite de la carta de certificación oficial, que ratificará los alcances del operativo.
Para los investigadores, el decomiso confirma que las rutas oceánicas continúan como prioridad para las mafias, pero también que la articulación internacional sigue cerrando espacios a estas estructuras criminales.
