Inició campaña a la Cámara con recorrido por Risaralda. Se enfoca en empleo, campo y decisiones responsables.
Diego Ramos formalizó su aspiración a la Cámara de Representantes por Risaralda con una estrategia clara: presencia permanente en el territorio, discurso económico prudente y una narrativa de experiencia ejecutiva que busca diferenciarlo en una contienda marcada por la incertidumbre nacional.
El exalcalde de Dosquebradas en dos periodos y empresario del sector de las telecomunicaciones, llega a la campaña legislativa con un perfil que combina gestión pública y conocimiento del sector productivo. Su apuesta es capitalizar esa trayectoria en un momento en el cual, el Congreso, a su juicio, enfrenta el reto de equilibrar reformas sociales, estabilidad económica y gobernabilidad.
En medio del debate por el salario mínimo, la revisión de peajes y el rumbo económico del país, Ramos se presenta como una voz que propone decisiones concertadas y técnicamente viables. Su discurso evita los extremos y se enfoca en proteger el empleo, garantizar infraestructura funcional y representar al campo risaraldense desde la experiencia directa.
Ya comenzó el trabajo de cara a las elecciones de marzo. ¿Cómo arranca este proceso?
Arranca con recorrido y escucha. Estamos visitando municipios, veredas y sectores productivos. No es una campaña de escritorio; es volver al territorio, donde siempre hemos construido los proyectos serios.
El país vive decisiones políticas de alto impacto. ¿Cómo las analiza?
Se necesita equilibrio. Las reformas deben tener sentido social, pero también viabilidad económica. Desde el Congreso hay que aportar responsabilidad y no decisiones que generen más problemas de los que buscan resolver.
Usted es empresario. ¿Cómo ve el ajuste del salario mínimo?
La prudencia es fundamental. El aumento debía concertarse más. Subir ingresos es necesario, pero cuando no se mide el impacto en las empresas, el riesgo es el desempleo. El trabajador se protege con empleo estable.
¿Ese impacto ya se siente en Risaralda?
Hay señales tempranas. Pequeñas empresas están ajustando estructuras para poder sostenerse. Desde el Congreso hay que promover transiciones graduales y reglas claras que no castiguen al empleo formal.
La ANI revisa concesiones y peajes en el Eje Cafetero. ¿Cómo lo ve?
No es solo quitar peajes. Las vías requieren mantenimiento permanente y recursos. Cualquier cambio debe garantizar sostenibilidad técnica y financiera, porque de lo contrario el problema se traslada a los ciudadanos.
¿Qué le deja su paso por la Alcaldía de Dosquebradas?
La experiencia de gobernar. Administrar enseña a priorizar, a responder con resultados y a tomar decisiones difíciles. Eso es lo que hoy hace falta en el Congreso.
Usted insiste mucho en el campo. ¿Por qué?
Porque es mi origen. Me crié en la zona rural y mi familia sigue allí. El campo necesita representación constante, no solo visitas en campaña.
¿Quién es Diego Ramos hoy?
Un constructor de procesos. Empresario hecho a pulso, servidor público y ahora candidato con una visión clara de región y país.
¿Por qué votar por su proyecto?
Porque ofrezco experiencia y coherencia. Conozco el territorio, sé cómo funciona el Estado y entiendo la economía real. Por eso es necesario decirle a la ciudadanía que votar es decidir. El Congreso define el rumbo del país y Risaralda necesita una voz firme, técnica y cercana en la Cámara de Representantes.
