Acusaciones mutuas sobre narcotráfico, recortes a Fuerza Pública y contrabando elevan tensión política regional y nacional.
La confrontación verbal entre el presidente Gustavo Petro y la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, subió de tono tras señalamientos cruzados sobre seguridad, narcotráfico y presuntos vínculos políticos con economías ilegales.
La disputa comenzó cuando la mandataria departamental reclamó al Gobierno Nacional por la falta de apoyo presupuestal a la Fuerza Pública, en medio del deterioro del orden público que afronta el Valle del Cauca, con homicidios y acciones criminales en aumento.
Petro respondió atribuyendo la violencia regional a la cercanía entre poder político y narcotráfico, afirmación que fue interpretada como una acusación directa contra sectores de poder en el departamento, incluida la propia gobernadora.
Dilian Francisca Toro rechazó los señalamientos y los calificó como “calumnias” que afectan al departamento. Aseguró que las afirmaciones del presidente no sólo la perjudican a ella, sino que estigmatizan al Valle del Cauca.
En una declaración pública, la gobernadora elevó el tono del debate y lanzó una crítica directa al jefe de Estado. “Deje de trinar tanto y más bien venga y trabaje con nosotros por la seguridad del departamento”, afirmó, al invitar al presidente a visitar el territorio.
Acusaciones cruzadas y escalada del conflicto
Lejos de bajar la tensión, el presidente Petro respondió nuevamente a través de la red social X, reiterando que el origen de la violencia está en la relación mafia – política, y denunció presuntas operaciones de contrabando en infraestructuras estratégicas del Valle.
Según el mandatario, contrabandistas estarían usando la zona franca de Palmaseca, el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y el puerto de Buenaventura, con apoyo de funcionarios y políticos, para ingresar mercancía ilegal al país.
Petro aseguró además que estas redes criminales habrían comprado policías y amenazado a funcionarios, e incluso mencionó el asesinato de servidores de la DIAN en Tuluá, como parte de esa dinámica criminal.
