Autoridades detectaron vertimientos ilegales, olores tóxicos y operación sin licencias ambientales en dos compañías.
Dos operativos revelaron una realidad preocupante para el municipio industrial. Un esquema de contaminación persistente, donde dos empresas operaban entre vertimientos ilegales, olores tóxicos y ausencia total de licencias.
Funcionarios de la Alcaldía de Dosquebradas, la Policía Nacional y la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER) llegaron al primer establecimiento tras múltiples denuncias por olores a gas y afectaciones a la comunidad.
En la inspección, las autoridades confirmaron que la empresa funcionaba sin licencia ambiental y realizaba actividades con aceites automotores en condiciones irregulares.
El operativo se adelantó tras reiterados derechos de petición de habitantes cercanos, quienes aseguran llevar meses alertando sobre gases nocivos que se filtraban desde la bodega.
Aunque los propietarios intentaron justificar la operación, la evidencia técnica mostró que el manejo de residuos y sustancias inflamables no cumplía con ninguna norma vigente.
¿Qué medida tomaron?
La Secretaría de Gobierno señaló que, además de los olores, los vertimientos afectaban la quebrada Barrizal.
Las autoridades determinaron que la empresa descargaba residuos que deterioraban el cauce, por lo que ordenaron el cierre inmediato bajo el Código Nacional de Seguridad y Convivencia.
La intervención contó con presencia de Bomberos, Carabineros y personal de salud ambiental, que advirtieron que la exposición continua a los gases podía estar comprometiendo la salud de decenas de familias en el sector.
Hubo un segundo caso
Otro operativo, liderado por la CARDER, terminó en la suspensión de una empresa dedicada al almacenamiento y transporte de subproductos cárnicos.
Los técnicos comprobaron que el lavado de vehículos, canecas e infraestructura generaba aguas residuales cargadas de materia orgánica que eran arrojadas directamente al alcantarillado público.
La denuncia llegó a la patrulla ambiental en horas de la mañana, alertando sobre un posible vertimiento en la zona.
Al llegar al sitio, identificado como Expocursa, se evidenció que la empresa no contaba con trampas de grasa ni sistemas de tratamiento primario, elementos obligatorios para este tipo de actividades de alto impacto.
El director de la CARDER, Julio César Gómez, explicó que el proceso sancionatorio ya está en marcha. La corporación puso sellos oficiales, suspendió toda actividad y documentó vertimientos procedentes del lavado de cueros y áreas comunes sin tratamiento previo.
La entidad advirtió que este tipo de prácticas no sólo contamina la red de alcantarillado, sino que puede comprometer la eficiencia de la PTAR y generar riesgos sanitarios para miles de habitantes.
